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	<title>PSICOPATOLOGÍA.COM &#187; General</title>
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	<description>Psicología - Psicoanálisis - Psicopatología - Psiquiatría - Cursos - Seminarios</description>
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		<title>El psicoanálisis y la filosofía: un diálogo ante el dilema de la violencia</title>
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		<pubDate>Sun, 17 Apr 2011 21:50:19 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires Organizan: Sociedad Argentina de Psicopatología y Psicoanálisis &#8211; Asociación Médica Argentina Instituto de Investigaciones del Campo Psi-Jurídico El psicoanálisis y la filosofía: un diálogo ante el dilema de la violencia Fabián Allegro (Psicoanalista, Doctor en Filosofía) Juan Dobón (Psicoanalista, Director del Instituto de Investigaciones del Campo PsiJurídico) [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>37 Feria Internacional del Libro de Buenos Aires</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Organizan:</strong></p>
<p><strong>Sociedad Argentina de Psicopatología y Psicoanálisis &#8211; Asociación Médica Argentina</strong></p>
<p><strong>Instituto de Investigaciones del Campo Psi-Jurídico</strong></p>
<p><span id="more-100"></span></p>
<p><strong>El psicoanálisis y la filosofía: un diálogo ante el dilema de la violencia</strong></p>
<p><strong>Fabián Allegro (Psicoanalista, Doctor en Filosofía)</strong></p>
<p><strong>Juan Dobón (Psicoanalista, Director del Instituto de Investigaciones del Campo PsiJurídico)</strong></p>
<p><strong>Diana Campolongo (Psicoanalista, Escuela de Orientación Lacaniana)</strong></p>
<p><strong>Graciela Gofanovich Barón (Psicoanalista, Docente Asociada de Salud Mental &#8211; UBA)</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Sala: Julio Cortazar</strong></p>
<p><strong>Predio de la Sociedad Rural Argentina</strong></p>
<p><strong>22 de abril de 2011  21:00 hs</strong></p>
<p><!--more--></p>
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		<title>PERSPECTIVAS ADICTIVAS Y PATOLOGIAS DEL EXCEDENTE. Por Fabián Allegro</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Jun 2009 01:11:14 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Asistimos a una cultura donde la vertiente de lo económico no deja de formular cambios paradigmáticos. Cuando digo &#8220;lo económico&#8221; me refiero, por un lado, a la incidencia de un economicismo mercantilista que toma lógica en una predica capitalista que se sostiene en la desmesura global y por otro lado, a la incidencia de esa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Asistimos a una cultura donde la vertiente de lo económico no deja de formular cambios paradigmáticos. Cuando digo &#8220;lo económico&#8221; me refiero, por un lado, a la incidencia de un economicismo mercantilista que toma lógica en una predica capitalista que se sostiene en la desmesura global y por otro lado, a la incidencia de esa práctica anómala sobre una economía, de otro orden, que aloja la subjetividad en el terreno de lo propio que podríamos llamar: la economía del aparato psíquico. Actualmente transitamos lo que podemos llamar postmodernidad, segunda modernidad, modernidad liquida etc. Sin embargo hay un rasgo que quiero formular, es la incidencia cada vez mayor en la cultura de la manifestación de lo que podemos tomar como: excedente. Podríamos decir que habitamos una: cultura del excedente.</p>
<p>Uno podría preguntarse si todo consumo es patológico. Considero que un consumo es patológico si lo que reporta es un excedente y cuando todo el sentido del goce al que remite el consumo se dirige, no al objeto que se consume, sino exclusivamente a ese excedente.  La renovación infinita de la búsqueda de ese plus es la base del recurso del sujeto que queda ligado al objeto de consumo en una parte maldita de la relación. No se pretende con este trabajo resolver el núcleo de las relaciones adictivas, pero por lo pronto contribuir a pensar una modalidad clínica de presentación sintomática que me gustaría llamar, con cautela, patologías del excedente. Esta modalidad sintomática se presenta y se observa si se toma como clave de lectura, no sólo las alteraciones que pueden establecerse en torno a la dialéctica del deseo, sino, principalmente, en las particularidades de las alteraciones de la economía psíquica.</p>
<p>La sociedad actual es una sociedad en donde se privilegia la vertiente del excedente. El excedente es un invento moderno. La modalidades de acción, en relación con esto, no solamente hacen culto al excedente sino que son promotoras del mismo. Creo que la posmodernidad es una radicalización de la modernidad y en ese sentido la posmodernidad es la puesta en juego del excedente de la modernidad. En dichos términos, la promoción del excedente hace de la subjetividad posmoderna una subjetividad alienada a principios de una economía que es ajena a la vertiente de economía psíquica. Si la sociedad globalizada pretende  promover un  falso equilibrio en el intercambio mercantil del capitalismo dicha propuesta es constantemente puesta en jaque por la emergencia anómala de las manifestaciones de las distorsiones generadas por la plusvalía. Estas manifestaciones anómalas no solo repercuten nivel social o cultural sino a nivel clínico y patológico.</p>
<p>Marx llama la plusvalía a un excedente no valuado de la producción en relación con un valor de trabajo o de uso. Es aquello que de dicho valor no es valuado por el valor de cambio. La plusvalía obedece a la ilusión que implica que ella puede ser acumulada y por lo tanto gozar de su acumulación. Pero lo que puede ser una práctica en la vertiente de la economía mercantilista no tiene el mismo resultado al nivel de la economía psíquica. Desde la vertiente de la economía psíquica podría pensarse que el valor de goce, que se desprende del valor de uso debería ser valuada bajo el eje del placer. Pero no es tan así, el placer como clave de valoración promueve en el mayor de los casos un lugar para el excedente. La clave que debe acentuarse es la del deseo.</p>
<p>Podemos llamar a esta cuestión excedente siguiendo una lógica de la economía, Bataille la llama parte maldita. Un excedente no es un exceso  en tanto el exceso es un excedente que ha trasgredido ciertos limites. Se confunde muchas veces excedente con exceso y con trasgresión y se considera que es necesario penar ese excedente porque es un exceso y porque el limite puede operar. Se piensa que hay un goce en la trasgresión por el lado del exceso. Pero la trasgresión solo puede operar como goce en tanto asegure un lugar para que opere un excedente.</p>
<p>Podríamos decir que, si se busca ese excedente en el consumo como intento de recuperación de algo que se ha perdido, esto podría dar lugar un engaño. Lo que se busca no se recupera por medio del consumo porque el consumo se guía por otras leyes. En realidad de lo que se goza patológicamente en el consumo es de ese excedente de por sí.  Si se comienza por la vertiente fantasmática síntoma representación en un punto el efecto del excedente se autonomiza y la compulsión se centra exclusivamente en esa vertiente.</p>
<p>El excedente es lo que no entra en circulación en la vía del mercado, pone una dificultad a la economía psíquica ya que opera como  un estorbo en la dialéctica del deseo. Por eso si uno cree que se reencuentra con el deseo por la vía de una demanda se equivoca. La demanda es una de las lógicas del consumo La demanda que opera en todo sentido se reduce a ser pulsional, casi en el límite del viviente que aniquila toda vertiente anímica para hacerla consistir con lo somático. En términos psíquicos el puro juego del excedente lleva a la reducción casi mortal de esa operatoria a límites casi absolutamente somáticos pulsionales. El cuerpo se involucra de tal manera que se borra casi todo rastro de deseo. El adicto, en su peor momento, es arrasado por su fundamentalismo de la búsqueda del grado cero del puro excedente.</p>
<p>Se podría pensar que la oferta hace a la demanda, pero en realidad en la lógica de las patologías del consumo no hay una oferta verdadera sino que hay una demanda que genera demanda. El mercado, en su vertiente más acérrima, busca producir adicción, no tanto por el objeto, sino por el excedente. El intercambio es solo un medio. La modernidad da lugar a construcción de excedentes en varios ordenes, como por ejemplo la razón por la razón misma vinculándose al efecto de razón instrumental. También la ciencia, con la consolidación del objeto tecnológico promueve un lugar privilegiado para la construcción de nuevos excedentes. No sólo el mercado es solidario a la creación de excedentes, la religión, la ciencia y cualquier tipo de ascetismo también lo es.</p>
<p>En la actualidad asistimos a una serie de patologías que tienen un denominador común en esta modalidad economía como patologías del excedente podríamos encontrar:</p>
<p>1- Las patologías del consumo, en donde lo que se consume no es el objeto sino que se tiende a la búsqueda desmesurada del excedente por el excedente en si.</p>
<p>2- Adicciones  llamadas también, impropiamente: &#8220;toxicomanias&#8221;</p>
<p>3-Algunos trastornos de la alimentación. La bulimia no es simetría con la manifestación de la anorexia.</p>
<p>4- Las adicciones al juego. Donde no se sabe muy bien que se pone en juego.</p>
<p>5- Las relaciones adictivas.</p>
<p>6- Algunas patologías del acto vinculadas principalmente a la violencia</p>
<p>7- Las manifestaciones de adicciones a situaciones de riesgo, etc.</p>
<p>Pero sin embargo hay un punto en donde esas diferencias se diluyen. Cuando uno habla del objeto tóxico uno podría pensar que el excedente recae sobre el objeto tóxico, pero, sin embargo, el excedente y por lo tanto la toxicidad no es algo que completa tanto al objeto sino al sujeto. El sujeto o aloja la toxicidad como excedente, y el objeto funciona como un quita penas. Se crea un falso circuito en donde la vertiente puede tomar un camino fantasmático, sintomático, ideal, o narcisista. La vía del encuentro con el excedente puede encontrar esos rasgos depositados sobre dicha vertiente. El objeto de consumo muchas veces actúa promoviendo un falso lugar al ser, o una formación de compromiso como vertiente el síntoma, o ser parte de una estrategia en la vía el fantasma, o compartir lugares identificatorios en la vía del Ideal, pero en la clínica del excedente la vía principal se produce por la medio del cuerpo. Eso es el punto donde se introduce una función entre excedente por la vía del efecto de plus de gozar teniendo en cuenta que no es lo mismo el excedente que el concepto lacaniano plus de goce. El concepto plus de goce es acuñado por Lacan para dar cuenta de una condición de posibilidad en la ubicación de otras formulaciones del goce. El plus de goce no es acumulación sino en todo, se establece sobre un efecto de pérdida o diferencia. El psicoanálisis &#8220;diferencia&#8221; porque hace entrar la diferencia por la vía del deseo y desaloja de todo lugar a cualquier práctica ascética. El error seria pensar que a nivel del aparato psíquico hay lugar para la dialéctica de la oferta y la demanda. La única oferta que puede operar en el psicoanálisis es la oferta de un deseo (del analista) que tienda a romper la particular enajenación del sujeto con la vertiente toxica del excedente</p>
<p>Presentado en  Jornadas realizadas en el Senado de la Nación el 21 de noviembre de 2008</p>
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		<title>Del concepto de anomia a la realidad “actual-virtual” &#8211; Osvaldo Umérez y Daniela Rivas</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 04:51:47 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Psicoanálisis]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Un ideal no es más elevado porque sea más trascendente sino porque nos proporciona más vastas perspectivas” El modo de abordaje de las características del lazo social actual puede ser muy heterogéneo y lo interesante es que esto mismo nos introduce en múltiples dimensiones y problemáticas a la hora de vérnosla con el modo de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;"><em><span style="font-size: x-small; font-family: Arial;"> &#8220;Un ideal no es más elevado porque sea </span></em><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><em>más trascendente sino porque nos </em></span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><em><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">proporciona más vastas perspectivas”</span></em></span></span></p>
<div></div>
<p><span style="color: #000080; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El modo de abordaje de las características del lazo social actual puede ser muy heterogéneo y lo interesante es que esto mismo nos introduce en múltiples dimensiones y problemáticas a la hora de vérnosla con el modo de relación de la posmodernidad.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Estamos inmersos en un mundo donde la lógica que sustenta esta enmarañada matriz social es completamente diferente de la vivida en otras épocas, las lógicas de otros tiempos han quedado subvertidas. Pérdida del valor de la palabra, reducción de lo simbólico a una mínima expresión empobrecida y repetitiva, puro discurrir de discursos vacíos, multiplicidad de estímulos diversos que “atacan” nuestros  sentidos desde diferentes ángulos, temporalidad efímera, en definitiva, mundo de la imagen.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Es bajo esta lógica de lo imaginario, entonces, que el mundo actual ha subvertido aquello por lo cual y desde lo cual sostiene su existencia. Las imágenes se montan unas sobre otras perdiendo la idea de diacronía que introduce una concepción diferente del tiempo. Parecería que en este eje de lo sincrónico a mayor cantidad de estímulos, a mayor multiplicidad de imágenes, el sujeto tendería a estar mayormente conectado con el resto de sus congéneres. Estar en la “net”, “on line”, “mailearse” , “chatearse” y “faxearse” son algunos de los paradójicos modos en los que los sujetos parecerían estar sumamente conectados con los demás. Sin embargo, es lícito preguntarse, al menos, si, en este panorama múltiple y simultáneo no se pierde la idea de unidad, de grupo y si, quizás , este no es un modo de manifestación cuasi autístico de aquello que conocíamos como lazo social. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Entonces, retomando nuestra pregunta de origen, ¿ podríamos hablar de ausencia y ruptura del lazo social actual? ¿O, simplemente, se trata de una modalidad diferente del lazo, un modo de estructurar los mismos desde diferentes cimientos? </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Lo paradójico de esta cuestión es que parecería ser un lazo que se define por la negativa.    ¿ A qué nos referimos con esto? Pues bien, el exceso de contacto, las “cascadas” de estímulos, el “hablarlo todo”, el “todo es posible” son imperativos que conducen, en definitiva, a una imposibilidad de relacionarse con los otros. El “exceso de contacto” nos lleva a un no contacto; las “cascadas” de estímulos a un embadurnamiento en que nada es distinguible; el “hablarlo todo” a un silencio autístico y el “todo es posible” a la búsqueda infinita de la relación sexual que culmina en la imposibilidad de construir y sostener relaciones.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Las relaciones siguen la lógica de la imagen: son múltiples, efímeras, lábiles, simultáneas, mutables, homologables y comparables entre sí y con esa última instancia que parecería sostener  que “Hay la relación sexual”. Bajo la lupa narcisista el corte es inexistente, el tiempo no se desplaza, todo pasa a ser, en definitiva, indistinguible: desde la vestimenta de hombres y mujeres y los repetitivos sonidos electrónicos hasta las relaciones entre padres e hijos en las que las funciones quedan desdibujadas y la familia ha pasado a quedar disgregada y encarnada por personajes heteróclitos y mutables.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Uno podría pensar, entonces, cuáles son las posibles lógicas en juego en un grupo social y qué sería , por ejemplo, sostener una sociedad cimentada desde lo simbólico y bajo esta lógica. En principio, podríamos decir que introduce una estructura que, a diferencia de la propuesta de base narcisista, nos confronta con la noción de falta y ubica un punto de clara imposibilidad allí para lo que la otra lógica parecería proponer una realidad absoluta. En este caso, se habla de la “No relación sexual” que actúa como puntapié inicial para habilitar las relaciones, circuito que parecería estar interrumpido en la actualidad por sustentar sus bases en lo imaginario.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Valiéndonos desde esta otra lógica ,otro interrogante que podría ponerse en juego es la noción del padre en la estructuración social actual. ¿ Cuál es el estatuto del padre en estos términos? ¿ Se trata del padre como metáfora o del padre como imagen? ¿ Qué implica, en todo caso, que el padre quede ubicado como imagen? </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El padre no es una imagen, pero ubicado desde allí bajo los principios de la lógica narcisista, actúa produciendo los efectos antes descriptos.  Un padre, en términos imaginarios, no actúa como una función ordenadora, más bien se ubicaría como el padre de la orda primitiva descripto por Freud quien intenta controlar al grupo a partir de leyes arbitrarias produciendo , entonces, su efecto inverso. La lógica de la imagen habilita a la superposición, con lo cual una idea y su opuesto pueden convivir como la cara y el reverso de una misma moneda; es más una idea y su negativo pasarían a ser exactamente lo mismo. En el campo de la imagen la disyunción no es excluyente, sino, más bien incluyente y es así que el ordenamiento se torna imposible dado que nada queda por fuera.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Desde Freud, es el padre, en tanto muerto, el que introduce un ordenamiento posible. Es el padre como metáfora, desde lo simbólico, el que introduce la idea de corte, de falta que ordena al resto de la estructura.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">La propuesta es, entonces, tratar de establecer una cierta relación entre la caída de esta función del padre en tanto ordenadora con esta nueva modalidad de lazo social. Y, para eso, nos gustaría introducir ciertos conceptos desde el campo de la sociología que nos permitirán comprender dichas nociones más ampliamente.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Teniendo en cuenta el recorrido realizado por Émile Durkheim en su obra “La división del trabajo social”, podemos hacer hincapié en el estrecho lazo que establece entre las nociones de “división del trabajo” y “solidaridad social”, colocando a la primera como productora de la segunda en condiciones normales y dentro de la dirección natural del desarrollo.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Sin embargo, el autor menciona y desarrolla casos en los que esta relación se ve francamente desdibujada o directamente se quebranta.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Para dar cuenta de lo anteriormente expuesto es necesario realizar un paneo histórico y observar los efectos que la especialización de la industria tuvo sobre los lazos sociales en general, más allá de dicho ámbito.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">En la Edad Media maestro y aprendiz formaban una dupla prácticamente indiferenciada y compartían igualdad de condiciones. Con el advenimiento de los gremios, maestros y oficiales comienzan a pertenecer a órdenes distintos y esta separación concentra las divergencias en el terreno de las condiciones laborales para unos y otros.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">La gran industria agudiza aun más los conflictos transformándolos en dos razas enemigas. Es decir que se ha observado que, a mayor especialización del trabajo se produjo a lo largo de la historia un mayor distanciamiento social, generando una constante lucha de clases.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Por otra parte, el autor describe un efecto similar  en la especialización de las ciencias a lo largo de la historia. Desde la época en que éstas comienzan a separarse, con el ajuste progresivo de los problemas a los cuales abocarse y la división de campos de estudio específicos, se produce una pérdida de la noción de marco común, organizador de estas verdades particulares. El científico, encerrado  cada vez más en su especificidad, pierde la idea de generalidad, totalidad unificadora, tronco común al cual su propia labor contribuye, en última instancia. En este sentido, entonces, la división del trabajo ha conllevado a la dispersión y desintegración creciente del grupo social.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Lo paradójico resulta, entonces, de concebir que el mismo principio que produjo el desenvolvimiento y extensión de la sociedad en general; es decir, la división del trabajo, haya producido, a otro nivel, en estos dos ámbitos, una multiplicidad de agentes heterogéneos que parecen no pertenecer a una misma sociedad en tanto totalidad o conjunto unificado.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Comte ya ubicaba, como punto de unificación, al órgano del, Estado, en tanto lo consideraba un organismo social con una función especial que contenía y prevenía la fatal dispersión de ideas, sentimientos e intereses producto del desenvolvimiento humano mismo, más allá de la división del trabajo en sí.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Durkheim, en cambio, ubica al estado como una necesidad mecánica dentro de la lógica de la división del trabajo y no como un órgano que iría en contraposición de la misma. Es decir, ubica al Estado como un órgano más, sumido en sus relaciones con los demás y dependiendo unos de otros, de acuerdo a sus diferentes funciones. Lo que este autor coloca en el lugar de aquello que produciría la unidad dentro de las sociedades organizadas sería lo que llama “consensus espontáneo” de las partes integrantes, su solidaridad interna. A partir de esto es que el todo tiene conciencia de sí y puede reaccionar en conjunto, como tal.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">A nivel de las ciencias, éstas no podrán hallar su unidad en las generalidades filosóficas dado que éstas sólo concentran las semejanzas de las ciencias y no sus diferencias. Como comenta el autor, entonces: “ Toda propuesta general deja escapar una parte de la materia que intenta dominar”. La filosofía actuaría, entonces, como conciencia colectiva de las ciencias y ésta disminuye a medida que la división del trabajo progresa. Entonces, la pérdida de conciencia colectiva es un fenómeno normal de la división del trabajo.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">En toda sociedad, a su vez, existe una reglamentación en función de la cual se determinan las relaciones entre distintas funciones y dentro de la misma se ponen en juego diferentes momentos de lucha que conllevan a reequilibrios constantes dentro del  sistema.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El modo de regular estas tiranteces y evitar su prolongación ad infinitum es a través del contrato que se genera como una especie de tregua. Este último hace que la solidaridad no sea meramente un hecho virtual. El mismo se basa en otras reglamentaciones de base que, en estado normal, se desprenden de la división del trabajo y son una prolongación de ésta.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El uso determina las reglas que se establecen y devienen finalmente obligatorias. Por consiguiente, el estado de dependencia existente entre los grupos sociales no es creado por las reglas, sino que éstas son un posible modo de expresarlo en una situación particular.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Teniendo en cuenta cuáles son las reglamentaciones en juego, podemos decir que existen casos en los que las relaciones entre los órganos no se hayan reglamentadas. Es aquí donde la división del trabajo no produce la solidaridad social y genera lo que se conoce como “estado de anomia”</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Una condición que conduce a este estado es aquella en la que los órganos supuestamente solidarios no se hallan en contacto suficiente o que haya sido suficientemente prolongado.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Quizás podríamos pensar esta idea a partir de lo expuesto en relación al exceso de contacto en la actualidad que conduce, en definitiva, a un no contacto debido a su multiplicidad en el eje sincrónico y la imposibilidad de desplazamiento de estos contactos en la diacronía , por estar sumergidos en la lógica de la imagen y no de la palabra.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">De esta manera, se pierde la posibilidad de percibir el estado de dependencia mutua entre las partes y la falta de continuidad en las relaciones conlleva a la necesidad de realizar, cada vez, nuevos tanteos. Esto podría dar cuenta del carácter efímero , fugaz y lábil de las relaciones dentro de la sociedad actual. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Si alguna regla llega a constituirse, entonces, es bajo un halo de imprecisión y vaguedad tal que sólo permite delimitar los marcos más generales de aquellos fenómenos que pueden darse como fijos para el grupo social. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Es interesante agregar que aun cuando la contigüidad  de los órganos solidarios pueda parecer suficiente, existen situaciones en las que la reglamentación necesaria exige por parte de la estructura social transformaciones de las cuales ésta no es capaz por una imposibilidad estructural, un tope en el nivel de plasticidad social. Cuando una sociedad llega a su punto máximo incluso los cambios necesarios le resultan imposibles.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Para Durkheim, el segundo tipo mórbido lo constituye la división coactiva del trabajo. En relación a esto, el autor dice que para que la división del trabajo produzca la solidaridad social  es preciso no sólo que cada quien tenga su tarea sino, a su vez, que esta tarea le convenga.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">La coacción externa se da en aquellos casos en que se encuentra roto el acuerdo entre las aptitudes de los sujetos que conforman un grupo social y la distribución de actividades. En estos casos es sólo por la coacción externa y violenta que se mantienen ligados a sus funciones, con lo cual la solidaridad establecida entre los miembros dista de ser la esperada en un grupo social. Esta última se consigue a partir de las espontaneidades internas de la sociedad en su conjunto que conllevan a que aquellos más aptos para cumplir determinada función lo hagan en lugar de otros con otras aptitudes diferentes. El autor aclara que entiende por espontaneidad la ausencia de todo fuerza externa que obstaculice así como también de aquellas indirectas que atenten contra la libre expansión del desarrollo social que cada uno lleva en sí.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Como se puede observar, la solidaridad en el grupo social depende de que puedan articularse las diferencias, en el sentido de las distintas funciones y roles sociales que cada uno cumple. Actualmente, podríamos decir que estas diferencias que hacen al engranaje social se encuentran opacadas, desdibujadas y la multiplicidad y simultaneidad de roles conlleva a generar fricciones dentro del grupo y un profundo malestar social. Tenemos, entonces, en la actualidad, numerosos ejemplos en los que las fuerzas externas generan presión para lograr la supuesta cohesión de los grupos sociales, lo cual produce como consecuencia no sólo una solidaridad precaria, sino una aparente escalada simétrica que conduce a un mayor malestar y que genera al interior del grupo la imposibilidad de la lucha porque ni siquiera es admitido a combatir por el grupo externo que presiona desde afuera.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Es necesario para evitar toda coacción que los contratos se consientan libremente; es decir, que exista reciprocidad de valores a la hora del intercambio, lo cual conduce a un equilibrio en las voluntades que consagra el contrato. Pero , como el mismo autor indica, para que el consentimiento pueda actuar de esta manera y las voluntades tengan semejante peso, es necesario que exista un fundamento objetivo.; es decir, que los contratantes se encuentren en condiciones externas iguales.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Para que el contrato exista como tal lo anteriormente dicho no es suficiente. Es preciso que se cumplan , a su vez, ciertas ceremonias, que se pronuncien determinadas palabras, y la naturaleza de los compromisos se determina más que por la intención de las partes, por las fórmulas empleadas. A este tipo de contrato se lo conoce con el nombre de contrato consensual y, quizás, podríamos plantear que está puesto en jaque en la actualidad. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">En relación a la lógica que sustenta las relaciones podríamos decir que, actualmente, la palabra ha perdido su valor social, ha perdido peso en el intercambio y que, por consiguiente, aquellos recursos simbólicos que connotan un compromiso han quedado relegados en función de una colección de pactos simultáneos, a corto plazo, que condicen con la temporalidad de la imagen y que van más allá del consentimiento de las partes, y se rigen bajo los principios de la buena forma. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Cabría preguntarnos, ahora, entonces : ¿ Se trata en la actualidad de una modalidad diferente de presentación del contrato social? ¿ Ha desaparecido el contrato social como tal? ¿ Qué hay del compromiso? ¿ Será la presentación actual reflejo de un nuevo modo de compromiso? ¿ Se trata de una redefinición de esta noción o de una extinción de la misma? ¿ Cuál sería el compromiso en juego en la actualidad, si es que se puede hablar de tal?</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">A partir de todo lo dicho anteriormente, el autor concluye que es falso concebir a la reglamentación como producto de la coacción y que, más bien, se trata de que la libertad misma es producto de la reglamentación. No se trataría, entonces, de que la libertad fuera antagónica a la acción social , como podría pensarse, sino que es, justamente, una resultante de ella. La libertad no es inherente al estado de naturaleza, sino que constituye una conquista de la sociedad sobre ésta. Durkheim agrega al respecto: “&#8230;La libertad es la subordinación de las fuerzas exteriores a las fuerzas sociales (&#8230;) no puede realizarse más que progresivamente, a medida que el hombre se eleva por encima de las cosas para dictarles la ley, para despojarlas de su carácter fortuito, absurdo, amoral, es decir, en la medida en que se convierte en un ser social&#8230;”  . </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Una última forma anormal de la división del trabajo sobre el grupo social es aquella en la que las funciones están distribuidas de manera tal que pierden sus fuerzas por falta de coordinación entre ellas, los movimientos, entonces, se ajustan mal entre sí, produciendo incoherencia y desorden. Este efecto anormal que sucede con cierta frecuencia nos hace pensar en sus consecuencias sobre la noción del tiempo dado que cuando las tareas no se encuentran divididas, es necesario interrumpirse sin cesar y se pasa, indiscriminadamente, de una actividad a otra. El eje normal de la división del trabajo es economizar todo ese tiempo perdido y poner en estrecho vínculo la actividad funcional con la habilidad y talento del trabajador, evitando perder tiempo en dudas y tanteos. Teniendo en cuenta la sociedad actual, podríamos pensar  que  exigiría  cierta economización del tiempo como promueve la lógica de la división del trabajo. Sin embargo, la multiplicidad de roles y la superposición y simultaneidad de tareas conduce, en muchas ocasiones, a su efecto contrario poniendo en jaque principios utilitaristas que apuntarían a evitar cualquier pérdida de recursos e, inclusive, al reciclado del propio tiempo. El “todo es posible” dibuja en el horizonte un tiempo eterno que, entonces, como noción cae instalando una serie de repeticiones al infinito.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">La división del trabajo , de acuerdo a este autor, en condiciones normales, produce que el sujeto adquiera conciencia de su estado de dependencia frente a la sociedad y se transforma  así en fuente de solidaridad social. Esto la hace actuar como continente frente a lo que sucede con los lazos a medida que se avanza en la evolución dado que como comenta Durkheim: “&#8230; Los lazos que ligan al individuo a su familia, al suelo natal , a las tradiciones  que le ha legado el pasado, a los usos colectivos del grupo, se aflojan (&#8230;) – el sujeto- abandona a los suyos para marcharse a otro sitio a vivir una vida más autónoma, se forma, además, él mismo sus ideas y sentimientos.” .</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Para este autor, la división del trabajo hace de cada uno de nosotros seres incompletos en el sentido de que la especialización nos conduce a limitar nuestros propios horizontes y concentrarnos en la realización de una tarea determinada, “ &#8230; en lugar de hace de nuestro ser una especie de obra acabada&#8230;” . El mismo autor se pregunta: “¿ Por qué habría más dignidad en ser completo y mediocre, que en vivir una vida más especial, pero más intensa, sobre todo si nos es posible encontrar lo que con ello perdemos, mediante la asociación con otros seres que poseen lo que nos faltan y así nos completan?” <strong> </strong>Nosotros podríamos agregar, teniendo en cuenta la noción de falta como estructural, que no se trataría de encontrar aquello que perdimos como complemento en la asociación con otros, sino, más bien, que la posibilidad de ese lazo se teje y motoriza a partir de esta falta y que, en todo caso, conduce al sujeto a una búsqueda constante  que lo lleva a toparse en el camino con diferentes “como si” .</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Sobre el final de su trabajo el autor concluye con ciertas ideas que son aplicables al modo de acercarnos a la realidad actual y la lectura que podemos hacer del mismo. En el momento en que dirigimos nuestra pregunta en torno al lazo social, se ponían en juego dos opciones:¿ Ruptura del lazo social o transformación del mismo? ¿ De ser transformación, basada en qué cimientos?&#8230;</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Consideramos, entonces, una transformación de los lazos sociales basada en los preceptos anteriormente citados a lo largo del trabajo que nos lleva a cambiar nuestro modo de abordar la problemática social , en base a una lógica diferente y teniendo en cuenta los efectos de la caída del padre en tanto instancia simbólica organizadora.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Durkheim propone , entonces, la siguiente manera para abordar el estado de anomia: </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">“  La nueva vida que se ha desenvuelto como de golpe no ha podido organizarse por completo, y, (&#8230;) no se ha organizado en forma que satisfaga nuestra sed de justicia (&#8230;)  Siendo así, el remedio al mal no es buscar que resuciten tradiciones y prácticas que, no respondiendo ya a las condiciones presentes del estado social, no podrían vivir más que una vida artificial y aparente. Lo que se necesita es hacer que cese esa anomia, es encontrar los medios de hacer que  concurran armónicamente esos órganos que todavía se dedican a movimientos discordantes, introducir en sus relaciones más justicia, atenuando cada vez más sus desigualdades externas que constituyen la fuente del mal&#8230;”</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">“&#8230; No sufrimos porque no sepamos sobre qué noción teórica apoyar la moral que hasta aquí practicábamos, sino porque, en algunas de sus partes, esta moral se halla irremediablemente quebrantada, y la que necesitamos está sólo en vías de formación&#8230; “</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Las preguntas que podemos hacernos, a partir de esto, son, entonces: ¿ De qué modo “introducir más justicia en sus relaciones”?¿ Cuáles serán los modos actuales de introducir algo de esta legalidad que se encuentra en jaque? ¿ Cómo sostener un padre de palabra y no como imagen? ¿ Cómo elevar a otro estatuto una función caída? ¿ Se tratará de esto o, quizás, existe otra modalidad en juego? . Estos son sólo algunos de los interrogantes que nos conducen en esta investigación y sobre los cuales pretendemos “navegar” diferentes ejes teórico-prácticos.</span></span></p>
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		<title>Psicoanálisis y Medicina. Por Diana Campolongo</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 04:49:46 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Es G. Canguilem quien señala que al adquirir un estatuto científico, la enfermedad se separa cada vez más de lo que experimenta el interesado, con lo cual le parece necesario distinguir la enfermedad del enfermo, de la enfermedad del médico. Si consideramos a la Medicina sostenida en un discurso, el paciente sería un indicador de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: 16pt;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Es G. Canguilem quien señala que al adquirir un estatuto científico, la enfermedad se separa cada vez más de lo que experimenta el interesado, con lo cual le parece necesario distinguir la enfermedad del enfermo, de la enfermedad del médico.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Si consideramos a la Medicina sostenida en un discurso, el paciente sería un indicador de signos y síntomas y no alguien que demanda, ya que la demanda a la que responde el médico está sostenida por el ideal de curar.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">En este contexto nos preguntamos por la relación ciencia/medicina. Para Clavreul la medicina ocupa un lugar a la vez marginal y central .Con respecto a la biología, la medicina queda relegada al rango de “aplicación de la ciencia”, no es una ciencia pura, ya que debe tener en cuenta el “factor humano”.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Destaca a su vez que, salvo la medicina, toda la ciencia puede utilizarse con distintos fines, por ej. Con fines bélicos, etc.. Pero la medicina se recorta por ser una ciencia aplicada que actúa en bien de la humanidad.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Parece necesario ubicar el lugar de la medicina hoy, interrogándola sobre su relación con la ciencia. ¿qué la distingue de la ciencia, ciencia que , siguiendo a Lacan “universaliza al sujeto hablante”. ¿Qué orienta la práctica médica?, ¿Hasta dónde responde a la demanda totalizadora del mercado?.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">En el psicoanálisis, sabemos que los síntomas son modos de gozar de cada uno. Esto es: toda práctica psicoanalítica se orienta por la vía del síntoma, y es en este sentido que, por ejemplo, todo intento clasificatorio se muestra insuficiente.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Para Levi-Strauss, aunque heteróclita y arbitraria, la clasificación salvaguarda la riqueza y la diversidad del inventario, al decidir tener en cuenta  todo, facilita la constitución de una memoria.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">E. Laurent, en su conferencia “La extensión del síntoma hoy”, señala que los síntoma se segregan unos a otros, puesto que no hay sentido común de los diversos tipos de síntomas.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">La medicina, por su parte, hace uso de las clasificaciones, operando estas dentro de un discurso que tiene sus propias leyes.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Sabemos que para sostener este discurso, la subjetividad no interviene. La fuerza de este discurso se sostiene independientemente de quien lo enuncia. Y de quien lo escucha. Así, tenemos por ejemplo que en relación al diagnóstico, el proyecto médico queda tomado en una categoría nosologica preparada de antemano.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">En la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma”, Lacan dice que lo propio de la experiencia es preparar casillas, contraponiendo esto a la recomendación freudiana de no poner un caso en un casillero por adelantado.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Para Aristóteles el concepto de experiencia se genera en los hombres a partir de la memoria: una multitud de recuerdos del mismo asunto acaban por constituir la fuerza de una única experiencia.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">La experiencia se constituye por el recuerdo de casos particulares semejantes ante situaciones particulares semejantes.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">La inferencia basada en la experiencia va, por lo tanto, de algunos casos particulares recordados a algún otro caso particular, sin que llegue a establecerse explícitamente una regla general (katholou) aplicable a todos los casos.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">A su vez, la ciencia y el arte resultan de la experiencia, siendo el resultado que se obtiene de múltiples percepciones de la experiencia, cuyo resultado es una única idea general de los casos semejantes.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Aquí, Aristóteles no distingue la techné de la episteme, ya que lo que le interesa es lo que tienen en común frente a la mera experiencia, a saber, la universalidad de la regla. Pero indicando que si bien la ciencia y el arte se ocupan de lo universal del hombre, indirectamente lo hacen del particular, del individuo por la vía de la experiencia.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">Nos resultó especialmente interesante que en las conversaciones con los médicos, éstos no dejaran de referirse, para dar cuenta de su práctica, de su experiencia, a un caso en particular, cuestión que nos aproxima a pensar  que entre el discurso médico y la práctica de cada médico existe una hiancia, que no parece poder ser reducida totalmente.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 16pt;">                                                                     Diana Campolongo</span></span></p>
<p></span></p>
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		<title>PERSPECTIVAS ÉTICAS EN FREUD Y LACAN &#8211; Alicia Benjamín</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 04:46:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Lacan plantea que Freud trae al campo de la ética algo que cambia la perspectiva de la ética, hasta un punto sobre el cual no se ha tomado aún  conciencia. Freud llega más lejos que todos sus predecesores en lo relativo al problema moral. Es mi objetivo desplegar en qué consiste dicha novedad, cuál es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Lacan plantea que Freud trae al campo de la ética algo que cambia la perspectiva de la ética, hasta un punto sobre el cual no se ha tomado aún  conciencia. Freud llega más lejos que todos sus predecesores en lo relativo al problema moral. Es mi objetivo desplegar en qué consiste dicha novedad, cuál es la lectura que Lacan realiza de la misma, y qué consecuencias podemos extraer para nuestra actualidad.</span></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><em><span style="font-family: Arial;">Felicidad: misión imposible</span></em></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="font-size: x-small; color: #000080;"><span style="font-family: Arial;"><span style="color: #000000;">“El Malestar en la cultura” es la puerta de entrada para dar cuenta de <strong>lo novedoso que trae Freud en el campo de la ética y específicamente respecto del llamado “problema del mal” </strong></span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">En qué consiste el  “problema del mal”? En una de sus principales vertientes, el problema del mal se ha planteado de la manera siguiente: ¿si Dios existe cómo puede haber mal?  Cómo poder explicar la existencia del mal en el mundo? Dicha formulación de la pregunta ha dado  lugar a las llamadas “teodiceas” o justificaciones de Dios. En <em>“Ensayo de Teodicea sobre la Bondad de Dios, la Libertad del Hombre y el  Origen del Mal<strong>”, </strong></em>Leibnitz inventa este término para dar cuenta de la parte de la filosofía que trata de la justificación de Dios ante el tribunal de la razón humana, dada la existencia del mal en el mundo. Con lo cual parece más bien que habría que justificar la existencia de Dios y no la del mal. </span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Inicialmente, Freud iba a titular al texto <em>“El Malestar en la Cultura”</em>, <em>como “La Infelicidad en la Cultura” (Unglück)</em>. Esta diferencia es interesante, porque aun habiendo cambiado el titulo de dicho texto, la pregunta que atraviesa de punta a punta esta obra es <strong><em>¿por qué no podemos ser felices? </em></strong>Y es de este modo que Freud incursiona en la cuestión del malestar:  intenta, no definir al mal, sino la felicidad. Y lo hace, tanto por su cara positiva, que es la de buscar satisfacciones, como también por su cara negativa, que es la de evitar el displacer. Dice Freud: <em>“tanto un aspecto como el otro son simplemente el programa del principio del placer”</em>. El programa al que alude Freud en el campo de la búsqueda de felicidad, es el programa del principio del placer. Es esto lo que otorga una finalidad en la vida más allá de lo que dice la religión, la política, incluso más allá de lo que dicen las filosofías antiguas; es la búsqueda de la felicidad de lo que se trata. Freud no se detiene en ningún modo particular por los cuales se ha definido a la felicidad, sino que encuentra una estructura común a la idea de felicidad, que es regir la vida por el programa del principio de placer. </span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-size: x-small; color: #000080;"><span style="color: #000000;">Desde el principio del texto Freud nos informa que este programa es absolutamente irrealizable. Parte entonces de la <strong>imposibilidad</strong>. Lo paradójico es que no sólo es imposible realizar el programa del principio del placer, es decir la evitación total del displacer, sino que también es imposible dejar de buscar la felicidad. Con lo cual estamos frente a una división en el campo mismo del principio del placer. <strong>El principio de placer es imposible de realizarse, pero también es imposible renunciar a buscar dicha realización.</strong></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Freud va planteando “técnicas del arte del vivir” que ponen el acento en uno u otro aspecto, sea en la búsqueda de satisfacción, sea en renunciar al goce en pos de una felicidad prometida en el más allá.  Y, entre todas las técnicas que intentan  llevar a cabo este programa, la principal es la del<strong><em> amor</em></strong>. Pero el amor es, a la vez, el principal modo de evitar el displacer y la principal fuente de displacer; es el principal modo de querer encontrar la felicidad y a la vez es la principal fuente de infelicidad. </span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="font-size: x-small; color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><em>¿Por qué es tan difícil realizar el programa del principio del place</em></strong>r? ¿Cuál es la “doxa” en relación con esta pregunta? Podríamos decir que la cultura le impone al hombre renuncias pulsionales: para acceder a la cultura, hay un pago de goce  o un precio de infelicidad. Pero lo más problemático consiste en que la renuncia misma está integrada en lo que J-A. Miller, en <em>El banquete de los analistas, </em> llama un <strong>movimiento perpetuo</strong>. El precio de la renuncia no es finito, no es limitado. La cultura siempre podría demandar más. Superyo eternamente insatisfecho. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Freud nos dice que el lugar donde más se pagó con la satisfacción  pulsional, es en el campo de la vida sexual. El  “hombre moderno”, neurótico, ha  renunciado en demasía a la satisfacción pulsional. Pero  Freud mismo no queda conforme con esta explicación, ya que con ella sólo se consigue idealizar otras culturas donde las cosas serían diferentes y mejores. En este sentido pareciera en todo caso haber algo propio de la evolución humana que aleja al hombre de encontrar satisfacción en el campo de la sexualidad.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Freud se ocupa de la solución que la religión imprime a la cultura, solución que parece ganar terreno, ya que se pretende universal. Freud se detiene en una referencia en particular: en el  <strong><em>“Amarás a tu prójimo, como a ti mismo”</em></strong>. En el Seminario VII, Lacan retoma esta referencia y trata de dilucidar qué hay en juego en este mandamiento que tanto  horroriza a Freud.</span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Freud hace una dura crítica de este precepto, planteando que es lo más contrario a la naturaleza humana que puede haber y que hay pruebas de esto. Ya que, a medida que la doctrina del amor universal se ha extendido por el mundo, más intolerancia ha habido. <strong>Cuanto más apunta una cultura en el “<em>todos</em>”, más insoportables se hacen las diferencias.</strong> Este es el contrapunto que hace Freud entre el imperio romano, como paradigma del amo antiguo, con el cristianismo, que implica ya consecuencias propias al amo moderno. </span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Lo cierto es que Freud no se preocupa por empezar prolijamente &#8211; como empezaría un filósofo- planteando lo ya sabido en relación al campo de la ética. El campo de la ética, en general, intenta buscar criterios que fundamenten si una acción es buena o mala dentro de una reflexión sobre la conducta humana; se intentan dar parámetros que permitan evaluar si una conducta es buena. Pero Freud incursiona en el campo de la ética cuando le hace falta en relación a lo que a él le preocupa, en lo que a él concierne.</span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Y en esta misma perspectiva, él hace lugar a su horror:  el mandamiento del «amar al prójimo como a sí mismo» lo horroriza en  su carácter perverso, perverso por sostenerse de la desmentida, de la renegación de un fragmento inevitable de la realidad.</span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Hay que tener en cuenta que este texto de Freud se desarrolla alrededor de los años ‘30, con lo cual la cuestión histórica del régimen socialista tiene mucho peso; Freud  le dirige muchas críticas a esta otra idea de solución universal sobre el problema del mal, que es el socialismo soviético. Así como el cristianismo quiere redimir al hombre en función del amor, está quien lo quiere redimir suprimiendo  la propiedad privada. Pero Freud se centra en su eje, el cual es: <strong><em>“la cultura lleva inevitablemente a la renuncia”</em></strong>. Todos los que nos quieran vender otra cosa, han realizado una desmentida de la realidad.</span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">En Freud, la existencia del mal es indiscutible; con lo cual también para él es más necesario <strong>justificar la existencia de Dios que la existencia del mal</strong>. No se quiere admitir lo difícil que resulta conciliar la indiscutible existencia del mal con la omnipotencia o la bondad infinita de Dios. El Diablo sería el mejor expediente para inculpar a Dios. La ironía freudiana lleva a plantear que el Diablo desempeñaría el mismo papel económico que los judíos  en el mundo del ideal Ario. Pero aún así uno le puede pedir a Dios que rinda cuentas de la existencia del Diablo, y de la existencia del mal que el diablo corporiza. Es decir que en este punto seguimos necesitando una Teodicea.</span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">De qué manera la noción freudiana de Superyo nos replantea la cuestión del mal? El  <strong>Superyo</strong> nos replantea la cuestión del mal en tanto que para éste, <strong>es lo mismo hacer el mal que desearlo</strong>. Este es un punto central en el cual el psicoanálisis apunta a un eje diferente que el de la ética tradicional. Se podría pensar que  Kant marca aquí un punto de viraje, en tanto su ética  no mide la bondad o maldad de la acción en el  campo de la conducta misma, en cuanto a lo que se hace efectivamente, sino a la buena o mala voluntad. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Si hay algo que el psicoanálisis pone en evidencia, es que en la lógica inconsciente, desear algo y hacerlo es idéntico. Y las formaciones del inconsciente lo demuestran. Porque ante el Superyo, no se puede ocultar nada, como  sí se puede hacer ante otro exterior. Con lo cual, la posibilidad de la <strong>mentira</strong> es necesaria para la existencia misma del sujeto ético –en tanto dicho sujeto no sostiene su acción en la coacción exterior sino en el mandato “interior”-. Pero esto nos abriría a otras cuestiones que exceden los alcances del presente trabajo.</span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Entonces,  ¿desde dónde discernir lo que es malo o bueno?. ¿Hay en algún lugar capacidad de discernimiento de lo malo o lo bueno? Puesto que, por el lado del Superyo, es lo mismo desear que hacer. No nacemos con una capacidad de discernimiento entre el bien y el mal. Hay un sólo motivo, que es fuente de todos los motivos  morales: se trata de la <strong>angustia</strong> frente a la posibilidad de <strong>pérdida</strong> de amor. Freud define el <strong>mal</strong> de un modo que excede los planteamientos morales: lo malo es todo aquello por lo cual uno es amenazado por la pérdida de amor. Esa es la definición del  mal que sostiene Freud. Es a partir de este “mal” asociado al desvalimiento del desamparo, que después será posible el  discernimiento del bien y del mal. Es esto lo que está en el origen y en la fuente de toda cuestión moral. En este sentido Freud pone el <strong>amor</strong> en un plano central, no sólo como una solución al sufrimiento, sino en la definición misma de un sujeto ético. Pero en realidad estamos en un momento anterior a la existencia de un sujeto ético. Esto llevará a que Lacan, en el Seminario VII se pregunte ¿por qué el psicoanálisis, que llegó tan lejos en pensar al amor, no dio una nueva erótica? Pregunta que, de algún modo, puede comenzar a responder en su Seminario siguiente.</span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;" align="justify"><span style="color: #000000;">Freud, honesto hasta lo insoportable, afirma: el programa del principio del placer es irrealizable; no hay padre que nos salve. Sin embargo, todas las soluciones de Occidente tienden a restaurar  la ilusión de  un padre que nos salve.</span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">La solución que se impone a nivel universal es la religión y esto remite, sin dudas, específicamente al Cristianismo, quien sitúa el sufrimiento en relación a la culpa, al mal moral. Se nombra como pecado al sentimiento con el cual se identifica el mal,  y la solución es sacrificial. Lacan se pregunta si el psicoanálisis nos va a dejar detenidos en la misma dialéctica del sacrificio o no. Lacan dice en el Seminario VII, que la solución frente a esto ha sido que se sacrifique a alguien que cargue con la culpa de todos, y es así como él explica la función de la muerte de Dios en el cristianismo. Esto es muy interesante  ya que Freud dice haber inferido el mito del parricidio de <strong><em>“Tótem y Tabú” </em></strong>tomando como fuente el Cristianismo. Esto implica que Freud  no pone el acento en la muerte del Hijo sino en la muerte de Dios. Freud pone el acento en Dios y hace equivaler Dios a Padre. Si bien Freud venía criticando la solución de la religión, al llegar a este punto ubica su mito de Tótem y Tabú en la  serie de la religión. Por eso Lacan dice que la idea de que Dios haya muerto –Nietzsche-  no soluciona nada, porque no se trata de una nueva solución; ya que el cristianismo  había dramatizado eso mejor que nadie.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><em><span style="font-family: Arial;">Etica freudiana y Superyo</span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Habiendo así incursionado en los grandes problemas éticos, Freud  nos va a dar su definición de ética.  <strong>Para Freud la ética es un ensayo terapéutico</strong>. En este sentido, la idea de Lacan acerca del psicoanálisis como una ética no está lejos de la definición que da Freud. Lacan empieza definiendo al psicoanálisis como una ética  y Freud dice que la ética es un ensayo terapéutico. ¿Qué es lo que intenta hacer este ensayo terapéutico que es la ética? Resolver lo que la cultura no resolvió. Lo que va a hacer la ética es usar al Superyo, para resolver el malestar que la religión no resuelve. En este punto podemos avanzar un poco más diciendo que el Superyo tampoco resuelve esto: ni siquiera cuando renuncio a la pulsión me libro del malestar. Porque <strong>el Superyo aparece satisfaciéndose en la renuncia</strong>. Con lo cual el malestar aparece en segundo grado. No es el malestar porque no puedo cumplir mis pulsiones debido a que la cultura me lo impide. Este sería un primer grado del malestar.<strong> </strong>Digamos que  no es el punto que le genera más preguntas a Freud. Él expresa que las renuncias pueden llevar a la insatisfacción del campo pulsional, pero a satisfacciones en el campo de  la cultura. En este sentido pareciera haber cierta solución terapéutica al malestar. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Pero el problema se produce en que hay algo del malestar que no sólo no se atempera con la renuncia, sino que crece. Este es el gran problema que Freud se plantea como paradoja del Superyo. Todas las éticas intentan salir de este impasse y no lo logran. Podemos decir que Freud queda en el umbral de plantear una nueva ética. Lacan dirá que, allí donde la ética llega y encuentra su impasse, aparecen las <strong>eróticas</strong>, con mayor o menor éxito. Freud indica que lo que sí es seguro, es que el programa que sustenta el objetivo de felicidad es el principio del placer. Pero que no estamos programados para realizar dicho programa, por lo menos en el mundo moderno. Frente a esto no  hay consuelo, sino terror. Porque en realidad el dominio de la naturaleza lleva al sujeto a ponerlo  mucho más en riesgo, produciendo de este modo un crecimiento en el malestar actual. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><em><span style="font-family: Arial;">Una lectura del Seminario La ética del  psicoanálisis</span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Hay múltiples referencias históricas en el Seminario VII para dar cuenta de la problemática de la ética. De hecho, lo primero que hace Lacan es historiar ¿por qué no estamos programados para el principio del placer? Partamos de la ética aristotélica como paradigma de la ética antigua. Más allá de si el hombre en ese momento podía ser feliz o no,  el ordenamiento del hombre respecto de la felicidad era pensable, porque el microcosmos y el macrocosmos no estaban en una discontinuidad. Pero lo que ocurrió entre Aristóteles y Freud es el discurso de la ciencia. Y lo que hace Freud es demostrar ese desgarro que hay entre el mundo antiguo y el mundo moderno. Ahí donde Freud hablaba del programa del principio del placer, diciendo que era irrealizable, lo que va a decir Lacan es que aquí se sitúa el objeto imposible de encontrar, el objeto perdido. Pero en ese lugar lo que encontramos es la solución o la existencia del discurso de la ciencia. Se intenta suturar ese punto de imposibilidad, es decir reducirlo o neutralizarlo desde el discurso de la ciencia. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Mucho de lo que Lacan planteó en relación al discurso de la ciencia,  se sostiene desde la perspectiva de su maestro Alexander Koyré. En sus <em>“Estudios de historia del pensamiento científico”</em>, Koyré ubica lo <strong>imposible</strong> como origen del discurso de la ciencia. Dice Koyré: <em>“El principio de inercia,  es  imposible en el mundo real;  pero es la base de sustentación del encuentro con las leyes matemáticas de la naturaleza. El principio de inercia sitúa lo real por lo imposible”</em>. O sea el principio  de inercia nos permite explicar muchas cosas de la realidad, partiendo de algo que es desde ese movimiento uniforme en forma rectilínea o la falta absoluta de movimiento. Que es lo que Galileo llamaba el “experimento mental”, es decir, un experimento que sólo puede existir como construcción. Por eso cuando se piensa desde las ciencias sociales, el experimento en la realidad, se está escamoteando algo esencial, porque no es ahí donde nace el discurso científico, sino que nace a partir de postular un imposible. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Desde esta perspectiva, la ciencia no era posible en el mundo aristotélico, donde para cada cosa había un lugar. Las cosas tenían un lugar asignado, en el que podían estar ubicadas o no. Pero ese lugar estaba predeterminado. Con lo cual  desde este pensamiento, sólo las cosas en su lugar pueden alcanzar su realización.  Por eso a  Aristóteles le repugnaba la idea de que hubiera <strong>espacio vacío</strong>. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El espacio vacío sigue los mismos problemas que los del mal. Siempre fue complicado situar la existencia del vacío en sentido positivo. En este punto se puede dividir la historia de la filosofía entre los que aceptaron la existencia del vacío y los que la negaron de diferentes maneras. Una solución histórica es identificar el mal al vacío en tanto inexistencia, privación. Desde esta perspectiva, no se puede responsabilizar a Dios del mal si el mal no es. Lo que no es, no es un ente, por tal no tiene ser. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Lacan dice que, en el mismo lugar donde está lo imposible de encontrar, el objeto imposible del principio del placer, se ubica el discurso de la ciencia, en particular el de la física. Por lo tanto lo que se puede señalar es que hay psicoanálisis porque hay discurso de la ciencia, pero son irreductibles el uno al otro. Con lo cual el discurso de la ciencia se sitúa en el lugar de un imposible y nace a partir de un imposible, pero a la vez intenta neutralizar a lo imposible. Se podría pensar quizás que  lo reniega; en realidad, es difícil situar qué mecanismo hay en juego pero lo cierto es que hay una operación en relación al vacío, a lo imposible y a lo real que puede tomar distintos nombres. Esto es interesante para pensar cuál es la operación que se produce, en la actualidad, respecto del vacío.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Entonces, <strong>lo que el discurso de la ciencia expulsó, repudió, es ese imposible que se funda en un experimento imposible. Ese imposible retorna en el campo de la ética</strong>. Porque la ética intenta un imposible que es la felicidad. Por lo tanto lo imposible repudiado en un lugar retorna en otro. ¿Cómo retorna? Para responder a esta pregunta, es necesario antes precisar lo siguiente: el problema del campo de la Ética no se agota en que haya deseos y prohibición a los deseos. Porque, aunque renunciemos, la infelicidad subsiste y crece. Por eso la problemática de la ética no halla solución sólo en el campo de lo deseable, la transgresión, la ley, la renuncia o no renuncia a los deseos. No queda suspendida solamente de la relación deseo-ley.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El mito freudiano de Tótem y Tabú tiene, aún, una filiación en la pasión de la muerte de Dios y hace que quede del lado de la religión. Y Lacan no deja de advertirlo. <strong>Para Lacan,  lo que hace la religión es salvar al Padre. Cualquier cosa que salve la idea de una Providencia es religión</strong>. Aunque tome otro nombre y esté camuflado es religión, porque salva al padre. Lo que encontramos entonces, es que Freud también intenta salvar al padre en la forma de un mito.  Podemos decir que Freud intenta salvar al padre. Pero ese padre no le da consuelo. En este punto es donde abre  a una nueva ética. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Lacan hace un singular  análisis de los diez mandamientos.  Lo que le importa situar es la función global de los diez mandamientos, no el campo de cada uno de los enunciados. Se puede decir que los diez mandamientos, en su globalidad, quieren mantener como imposible lo imposible. Es ese imposible lo que se intenta preservar allí. El nombre que toma lo imposible en Lacan en este momento, se relaciona con que la distancia del <em>Das Ding</em> debe mantenerse y que esta distancia es irreductible; por lo tanto hay un imposible relativo a dicho objeto. Lo que Lacan nos muestra es que es precisamente ese imposible  el que Freud sitúa  en el origen mismo de la moral.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Entonces, es imposible ser feliz, porque el programa del principio del placer es irrealizable y a la vez no nos podemos librar de pretenderlo, lo cual se genera más infelicidad. Ese imposible es causa de la ruptura con la ética antigua. Ese imposible se ha intentado suturar por el discurso de la ciencia. Pero sigue subsistiendo como cuestión en el campo de la ética; y es en función de esta cuestión que Lacan aborda los diez mandamientos.   Más allá de lo que digan los enunciados, todos ellos están al servicio de que lo imposible siga siendo tal. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Esto es muy importante para pensar la cuestión del amo moderno: a pesar de que siempre hubo infelicidad y que las cosas nunca funcionaron demasiado bien para el ser humano, es muy diferente si el lugar del  imposible está preservado a que si no lo está. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><em><span style="font-family: Arial;">Edipo y más allá</span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El Complejo de Edipo no es la última palabra para pensar el sujeto en psicoanálisis. Pero a la vez el mito edípico permite representarnos lo imposible. Podemos preguntarnos qué ocurrirá en la medida que vaya perdiendo fuerza el mito edípico, y si hay otros modos eficaces de representarnos lo imposible. Lacan va a decir sobre este mito, que él articula la prohibición, la interdicción, pero a la vez la camufla. Porque nos hace creer que hay alguien que no nos deja gozar. Esta sería la ficción del Edipo. Nos hace creer que la madre está prohibida porque hay padre. Hay que tratar  de despejar un poco de qué manera Lacan piensa al <strong>padre</strong> en este Seminario. Porque en realidad Lacan nos da una clave y es que hay que ver de qué se habla cuando se habla de padre.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Una cosa es pensar al padre como a quien  echarle la culpa de que lo imposible sea imposible: el que no me deja acceder a mi mamá, es un modo imaginario de pensar al padre privador. Este es un padre, pero es muy importante situarlo:  <strong><em>“Es este padre, el padre privador y no el padre real, el fundamento de la imagen providencial de Dios</em></strong>”. O sea que cuando pensamos en salvar al padre, pensamos en salvar la idea providencial o tener a quién reprocharle lo imposible. La función paterna que se juega ahí es la del padre privador, imaginario. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Quedan por ver los destinos del padre real. Respecto de la imagen providencial de Dios, Freud se pelea mucho con ella, pero se queda a mitad de camino de la pelea. Dicha idea está encarnada en el marco del complejo de Edipo por esta noción del padre privador, y es esto lo que ha declinado. Lo que acá plantea Lacan es que Freud no dejaba de ver este punto de declinación. Dice Lacan <strong><em>“por eso necesitó darle</em> (a este padre)<em> una talla de gigante”. </em></strong>Se vale del último gran mito occidental, para ubicar nuevamente esta figura. Y en el mito de “Tótem y Tabú”, el padre muerto queda ubicado en el origen de la cultura. A partir de su asesinato, se esperaba una distribución de los bienes y las mujeres. Pero sin embargo el resultado es más interdicción debido a la culpa por el parricidio, con lo cual no sirvió para esa mejor distribución de los bienes. Este es el padre que uno quiere matar, este es el padre al que uno le desea la muerte. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Pero este padre al que se odia y se quiere matar, no es la cuestión esencial. Esto es lo nuevo que tiene para decir Freud y  lo que no termina de decir. Hay que tener presente que el mito edípico no lo inventó Freud. Este padre asesinado no es la cuestión esencial, ni lo que trae el psicoanálisis de nuevo. No es nuevo pensar la ley en relación con el deseo. Lo nuevo tiene que ver con lo que hay del Otro que no se reduce a la figura del padre muerto: esto es lo que Lacan escribe como  “significante de Otro barrado”; esta es la  manera que tiene para decir que, en definitiva, el Otro no es la Providencia divina. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Este es el punto en el cual Freud se queda a mitad de camino, entre ateo o creyente. Ideológicamente, Freud declaró que era ateo. Pero lo que no termina de resolver en su pregunta sobre <strong><em>¿qué es un padre?</em></strong>,  es justamente el punto donde podríamos decir que Freud es cristiano. En el punto donde hace depender su mito de la muerte de Dios, que está dramatizada en el cristianismo, es allí donde nos encontramos con un Freud creyente. El aporte de Lacan es tratar de pensar en términos positivos una ética del psicoanálisis que no quede del lado de la religión; intenta una solución que no quede del lado de ese imposible consuelo. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><em><span style="font-family: Arial;">Superyo  en la actualidad</span></em></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El  circuito perpetuo, inherente al Superyo y sus mandatos insensatos, está potenciado actualmente por la modalidad del capitalismo: prescripción de goce en vez de interdicción del mismo. Es exactamente éste el que podríamos llamar “programa del Superyo”. Con lo cual, el Superyo no es una antigüedad freudiana que ahora está superada, sino que su eficacia se potenció a partir de cierta figura del amo moderno en la que no me detendré. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">El programa freudiano llega a enunciar la situación; y hay un intento lacaniano de poner en más lo que en Freud está en menos. Hay un intento de afirmar un programa diferente del que establece el principio del placer como propio a una ética psicoanalítica. Ya que, aún aquellas teorías que incluyen el <strong>mal</strong> como positivo, con una existencia positiva, terminan cayendo en el circuito perpetuo del Superyo. Algo hace que estas éticas, &#8211; que incluyen el malestar, el más allá del principio del placer, la crueldad, la voluntad de poder, distintos nombres que puede tener no amar al prójimo-, que todas estas propuestas o programas que quieren incluirlo positivamente, caigan también en el circuito perpetuo del Superyo. Porque la solución libertina no fue tal, ya que por ejemplo, cuando Sade está en el colmo de la transgresión, blasfema a Dios, haciéndolo existir nuevamente.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Así pues, la alternativa a este irreductible “malestar en la cultura” no se encuentra en una imposible homeostasis (el programa del principio del placer), ni en la renuncia a los deseos en nombre de la ley; ni tampoco en la falsa solución libertina que deja igualmente atrapado en el circuito superyoico.</span></span></p>
<p class="MsoBodyText" style="line-height: 150%;" align="justify"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;">Fracaso fecundo que llevará a Lacan por la vía, no del bien-estar sino del <strong>bien decir</strong>. Así, este trabajo termina donde una nueva ética se insinúa.</span></span></p>
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		<title>INFANCIA Y FAMILIA: Violencia y Racionalidad. Por Marcelo Izaguirre</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 04:44:53 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #000000;">Llamo desastre a lo que no tiene lo último como<span lang="ES-TRAD"> límite, lo que arrastra lo último en el desastre.</span><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">                   </span><span lang="ES-TRAD">Maurice  Blanchot</span></span></p>
<div class="Section1">
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">¿Ha sido la infancia el paradigma de la falta de razón y la familia el de la racionalidad? La violencia ¿se aprende u obedece a razones de estructura? En general, los especialistas acuerdan en sostener que se trata de un fenómeno contagioso, aunque sin utilizar tales términos, se dice que las personas golpeadoras provienen de hogares donde al menos uno de los padres ha sido golpeador y lo mismo se expresa respecto a los niños víctimas de abuso (1).</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">En lo que sigue intentaré argumentar que la violencia es un fenómeno demasiado complejo, como para reducirlo a una causa específica, y que no deja de resultar reduccionista remitirla a un fenómeno mimético. Realizando una lectura sobre los datos históricos, encontramos que hay quienes entienden que los niños eran objeto de malos tratos en mayor medida en tiempos antiguos, mientras otros, piensan que el rigor de la disciplina incrementó el maltrato, y dio como resultado una menor libertad. Nadie puede discutir, de todas maneras, que los derechos del niño se han consolidado con el transcurso del tiempo, y ello -entendemos- sería contrario a la hipótesis del mimetismo. Pero no se puede pensar la posición del niño sin tomar en cuenta la configuración de la familia. Para entenderla veremos lo que dicen los historiadores, pero también tener en cuenta lo que al respecto ha expresado L.Strauss desde su posición estructuralista. Entre la historia y la estructura damos con Freud y su teoría del Edipo, quizás uno de los fundamentos del mimetismo, aunque como veremos luego hay quienes han sostenido el mimetismo, justamente, criticando las ideas del psicoanalista, transformando el mimetismo en un fenómeno colectivo, para el cual es necesario abandonar toda perspectiva que tome en cuenta el marco familiar. Ha sido la posición de René Girard, que resulta coincidente con la de Deleuze y Guattari, aunque ellos se oponen a considerar los fenómenos identificatorios. Ahora bien, ¿se puede pensar la posibilidad de la inexistencia de la identificación o hay que reconsiderar el status de la misma?  Entiendo que en ese sentido se orientó la labor de Lacan, desde los antecedentes de su enseñanza con su texto sobre la familia.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD"> Historia y Estructura</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD"> Tomando brevemente algunas referencias históricas referidas a la infancia, que permiten pensar el momento en que los infantes han dejado de ser objeto de abuso hasta convertirse en sujetos de derecho, encontramos diferentes posturas que de alguna manera dan la razón a una u otra conceptualización. En tal sentido hay dos posiciones distintas según se tome la tesis de Phillipe Ariés (2) o la de Lloyd  De Mause (3) La tesis de Ariés sostiene que a fines del siglo XVII comienza a surgir la infancia como un concepto diferenciado del mundo adulto. Hay una concepción moral, donde por primera vez se asocia  la infancia con la inocencia, lo que presenta una doble consecuencia: “se la debe preservar de las impurezas especialmente de la sexualidad tolerada cuando no admitida entre los adultos, y fortificarla desarrollando el carácter y la razón”. Por un lado se afianza la infancia- protegiéndola de la sexualidad-, por el otro se la avejenta- desarrollando el carácter y la razón-; la contradicción  de todas maneras sólo será aparente -según Aries- existiendo sólo para los habitantes del siglo XX.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Desde el siglo XVIII la familia comienza a separarse de la sociedad recluyéndose al ámbito privado, así, la familia moderna está aislada de la sociedad y opone a la misma el grupo solitario de padres e hijos, la anterior es “(&#8230;) centro de las relaciones sociales, la capital de una pequeña sociedad compleja y jerarquizada dirigida por el jefe de la familia”. Esa característica de la familia, abierta a la sociedad, impedía el desarrollo del sentimiento familiar, el que comienza a afianzarse a partir del siglo XV por la importancia creciente que va adquiriendo la escuela.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Lloyd DeMause critica la idea de Ariés, expresando que no se puede pensar que la alta edad media desconocía el concepto infancia como diferente del adulto y tampoco se puede creer que la modernidad haya significado la pérdida -para el niño- de la felicidad y el incremento de los castigos. Hay que decir que, lo que Aries presenta como una pérdida de libertad se relaciona con la importancia creciente de la escuela y la disciplina que conlleva, también con la reclusión de la familia al ámbito privado que da lugar al sentimiento familiar, pero según De Mause de ningún modo eso implica una pérdida de felicidad.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">No deja de ser una discusión de un  ingles con un francés, además de un psicoanalista con un historiador. De todas maneras, en el trabajo de De Mause, que es un trabajo colectivo, hay reiterados artículos que no dejarían de aceptar parte de la tesis de Ariés. Por ejemplo R.Lyman expresa: “Ante todo, en esas épocas &#8211; refiriéndose a la edad media- la infancia no presenta interés por sí misma. Los comentarios acerca de los hijos, de los padres y en particular de la infancia suelen ser incidentales a otros temas”(4) Asimismo lo expresado por Tucker al referirse a la infancia en Inglaterra en los siglos XV y XVI -en el cap.5-: “La idea medieval de que los niños no eran tremendamente importantes persistió en los siglos XV y XVI” aclarando que la infancia no era un mundo aparte, los niños compartían todas las cosas con los adultos, siquiera había una literatura dedicada expresamente a ellos.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Fossier, en su artículo de la Historia de la Familia (5) también coincidiría con la idea que en la edad media no se presta atención al niño y que será en los fines de la misma que surge el sentimiento de la infancia, en tanto que Henri Bresc coincide con el abandono de niños mencionado por De Mause, y también en la conclusión psicológica que extrae respecto a las consecuencias que tenía la alta mortalidad infantil: “endurecía los corazones: apenas se les tenía en cuenta, por miedo a tomarles cariño”(6) Sin embargo, en el trabajo de Elizabeth Wirth Marwick se afirma que cuando los reformadores católicos entran en escena “(&#8230;) no hallaron falta sino exceso de afecto paternal a los niños”(4) Referencia que debe ser asociada con una de las tesis sostenida en la historia sobre padres y la paternidad que indica el comienzo de la caída de la paternidad con la Revolución francesa, que cortó la cabeza a todos los padres considerando que sólo existen individuos. Hay una división trazada a partir de la iglesia, donde hay un traslado del poder del padre en favor del matrimonio (7) Algo a tener en cuenta para matizar lo que sostienen quienes atribuyen al estado de bienestar la crisis de la paternidad y la desintegración de la familia. (8)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Respecto al incremento de los castigos, se podría asegura que De Mause parece tener razón, aunque no queda claro que Ariés sostenga lo contrario, ya que es él quien afirma, que se pasó de los juegos violentos y sospechosos a la gimnasia, ocurre que al decir que hay un pasaje del jolgorio a la disciplina, se deduce de allí una pérdida de  libertad. Como dato importante tenemos la desaparición del infanticidio practicado normalmente en la antiguedad, y que continuara, el de hijos ilegítimos, hasta entrado el siglo XIX, siendo las mujeres mas fácilmente abandonadas. En el año 347 no obstante, comenzó a ser considerado asesinato la muerte de los niños, pero centrando la preocupación en el alma de los padres mas que en el cuerpo de los niños(3) El adulto presenta tres características en el trato con los niños según De Mause: la reacción proyectiva, la reacción de inversión y la reacción empática. En el primer caso el modelo es similar a la situación de análisis, así como el analista soporta las proyecciones sobre sí, el adulto toma al niño por un par. Un ejemplo se da en el diario de Heroard, el biógrafo de Luis XIII quien caracteriza al mismo como un ser sumamente inteligente que entiende absolutamente lo que se le dice y responde con una sonrisa y fortaleza a las ironías del adulto. Ocurre que las 5 semanas que tiene el noble &#8211; expresa De Mause- cuando se hace esa descripción, hace sospechar de la veracidad de la misma. ¿No hay allí una crítica a la teoría de la contratransferencia? La reacción empática, consiste en la posibilidad de pensar lo que un niño realmente necesita, deslindando las proyecciones del adulto. La reacción de inversión se puede ejemplificar con Medea y ocurre mucho en los casos de padres golpeadores, como sostenía una madre: “Cuando el niño nació pensé que me querría. Cuando lloraba su llanto indicaba que no me quería. Por eso yo le pegaba”(3) Esas consideraciones, conducen al autor ingles a diferentes interpretaciones de los fenómenos; allí donde Ariés entiende que por el abandono del mimoseo se hace presente por primera vez el sentimiento de la infancia, De Mause ubicaría ese incidente como una proyección.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Por su parte, Levis Strauss desde el estructuralismo, ha puesto de manifiesto el papel de la familia como elemento de transacción entre la naturaleza y la cultura. La vieja discusión de los antropólogos y sociólogos se remite a considerar las familias como verticales u horizontales En el primer caso encontraríamos el equivalente a las familias nucleares, en tanto el segundo muestra cómo, una familia es una institución que se forma a partir de la existencia de dos familias dispuestas a  perder uno de sus miembros. Esa dualidad es propia de la familia, sometida a la procreación y cuidado de los niños y a condicionamientos de índole social. La trama horizontal es la que le lleva a afirmar: “Sin familias no habría sociedad pero tampoco existirían familias si no existiera ya una sociedad”(9) Lo que se deduce del artículo de L.Strauss, es que no existe la posibilidad de una familia recluida, replegada sobre sí, sino que debe estar dispuesta a sacrificar su identidad abriéndose al juego de las alianzas, que lleva a poner cuidado en la interpretación de lo manifestado por Ariés cuando afirma la reclusión de la familia moderna.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">El psicoanálisis, el niño y la familia</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Ciertamente, a partir de la irrupción del psicoanálisis, se ha prestado especial atención a la  constitución de la familia moderna. También al niño, sobre todo si se tomara en serio la ironía de Borges cuando expresaba que antes de Freud los niños vivían bien, y luego  de él todos tienen problemas. La pregunta que surge es, qué tipo de familia es la que toma en cuenta el psicoanálisis. Por cierto, la referencia del niño inocente mencionado por Ariés, está presente en las consideraciones de Freud. Referido al tema de la violencia encontramos diferentes explicaciones. En “Tótem y  Tabú” ha dado una razón de la constitución del lazo social a partir de un asesinato primordial, donde se presenta una tensión con la ley. En “P. de las masas y análisis del yo” y “El malestar en la cultura” vuelven a aparecer las tensiones, pero en relación con el semejante.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">L.Strauss ha criticado la idea freudiana del Edipo, aunque no es la teoría presente en Tótem y Tabú lo que cuestiona, como el procedimiento del analista en la interpretación del neurótico ya que al ir de la experiencia a los mitos y de los mitos a la estructura por un lado, pero al mismo tiempo inventar un mito para explicar los hechos, con lo cual, concluye L. Strauss que Freud procede como el neurótico en lugar de interpretarlo. De todos modos para él, en la regla, el énfasis está puesto en la prescripción mas que en la prohibición (10)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">En los años ‘70 se produjo desde diversos sitios una fuerte crítica a la conceptualización de Freud del Edipo. Así, René Girard (11) sostiene que el problema de Tótem y Tabú es que presupone lo que tiene que demostrar. La violencia hay que explicarla  no  con relación al  Edipo sino a la “mimesis colectiva” y al sacrificio  de alguien que va a cumplir el papel de la víctima propiciatoria &#8211; que otorga a la violencia su carácter sagrado-. Tomando la tragedia como paradigma, Girard indica que lo que se observa en ella es la crisis sacrificial, que lleva a la disolución de las estructuras diferenciadas dando lugar a la violencia recíproca. Para los modernos, cuesta entender la relación del sacrificio con lo sagrado, y al no creer en la divinidad, reducen lo religioso a lo imaginario, algo que está presente tanto en Mauss como en L.Strauss. Por eso, para ellos el sacrificio no responde a nada real  debiendo ser calificado como falso. El sacrificio en las sociedades primitivas presenta un carácter preventivo no curativo. Lo que ocurre en las tragedias es la desaparición de las diferencias entre los antagonistas a favor de la violencia que ha eliminado a todas.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Según Girard, “Tótem y Tabú” debe ser leído como  una tragedia. Los hermanos sometidos a la violencia recíproca frente a las mujeres que provocan la rivalidad por el mero hecho de estar ahí. Completar el camino iniciado por Freud implica no renunciar al homicidio, absolutamente necesario, presente en todos los datos etnológicos, antes bien “ (&#8230;) significa renunciar al padre, escapar al marco familiar y a las significaciones del psicoanálisis”. Será lo religioso quien cumpla la función de la víctima propiciatoria manteniendo la violencia fuera de la comunidad.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Deleuze y Guattari también efectuaron sus críticas al edipo freudiano intentando mostrar la inconsistencia de la pretensión que explique todo. Se podría decir que en términos generales la crítica de estos autores resulta coincidente con Girard en cuanto a que la explicación en términos familiares del edipo es lo que resulta insostenible. Es un error del psicoanálisis suponer que las cosas nacen con el hijo y que todo se juegue en el orden de las identificaciones familiares. Eso sería   tomar partido por la paranoia -fascista y edipizante, ya que la esquizofrenia no se plantea las identificaciones. Esa crítica respecto a la posición de la familia también le corresponde a L.Strauss, ya que no se trata de una estructura sino de una práctica, una estrategia. La pretensión del psicoanálisis según estos autores, filósofos, es ocupar el lugar de la familia desfalleciente. (12)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Pero ocurre, que no es la misma familia la que consideran Freud y  Lacan y llama la atención que tanto Girard como los autores de <em>Antiedipo</em> a pesar de hacer referencia a Lacan no expresen esa diferencia. Aquel toma la familia conyugal, de tal manera, el edipo para Freud será un conflicto que se resuelve en términos de identificación(como sostiene Girard),o sea por su carácter normativizante y pacificador, dándose de manera curiosa la convergencia del ideal del yo (consciente y sublimatorio) con la del superyo (inconsciente y represivo) sobre la misma persona. De tal modo &#8211; sostiene Borch-Jacobsen- para Lacan el Edipo será “no sólo normativizante sino también ‘neurotizante’y ‘psicotizante’”. Pero eso será atribuible no al Edipo sino a la forma degradada del mismo. Apoyándose en Durkheim y Malinowski tratará de mostrar que la familia no ha tenido siempre la forma conyugal, y que la autoridad no recae en todos los casos sobre el padre. No debe confundirse entonces el Edipo, la función normativizante del ideal del yo, con la degradación neurótica-superyoica-moderna, debiendo diferenciar la identificación con el tótem de la identificación con el tabú. El Edipo para Lacan no será tal cual es, sino tal cual debe ser, la imitación será en el punto inimitable, tomando el modelo de la histeria por eso, insiste Borch-Jacobsen, “Es el Edipo  antimimético, el antimodelo identificatorio al que el analista, por su silencio, prescribe al analizante conformarse”(13)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Allí donde Girard dice que se debe poner el énfasis, <em>el homicidio original</em>, Lacan ha manifestado el carácter abusivo del mismo en su trabajo sobre la familia. Si Girard propone la lectura   de  Tótem y Tabú como una tragedia, Lacan propuso que se lea como el sueño de Freud. Entonces, volviendo a retomar su crítica del mito freudiano, le reprocha que haya tomado partido justamente por el complejo en lugar de sostener lo que ha escuchado de la histérica que es que el padre está castrado desde el comienzo(14) Insistiendo en cuanto a que no existió ningún acto al comienzo “(&#8230;) en todo caso ningún acto que pueda calificarse de asesinato”. Girard no puede extraer las consecuencias de su correcto análisis por estar atrapado en plantear su teoría en los términos de una dialéctica del reconocimiento. En el cap.7 manifiesta que según Freud habría dos orígenes del deseo por la madre. El primero sería la identificación, es decir el mimetismo, y el segundo es la libido fijada sobre la madre. Expresa su  disgusto con Freud porque en <em>P. de las masas</em> da como anterior la identificación al padre mientras que en el Yo y el Ello en un párrafo que está tomado casi textual del trabajo anterior menciona como primordial la inclinación libidinal por la madre. ¿Qué ha cambiado? En el primer caso la identificación era mimética, en el segundo se ha hecho propiciatoria. Pero además, encontramos allí un antecedente de aquello que afirmará Lacan en el seminario XI, que el sujeto no está sometido tanto a sus determinaciones significantes como a sus determinaciones libidinales. Por ello el pasaje del mito a la estructura implica ese recorrido que significa el abandono del asesinato por el acto, que sitúa al goce como imposible, constituyendo el lugar del agente, en medio de lo cual habrá que situar la verdad. Fue esa declinación de la paternidad, indicada en <em>La Familia</em>, lo que ha llevado a considerar la familia desde otra perspectiva que la conyugal. Pero hay que decir que para Lacan ello conlleva un problema en la ley. Si el planteo de Girard es que el  paradigma no es Edipo, es decir la ley, sino la total ausencia de ella, es decir Kafka; Lacan ha sido el primero en hablar de la carencia paterna, pero de todos modos el problema es que <em>la ley es insensata</em>, por eso en el <em>Reverso del psicoanálisis</em> la referencia es Moisés y no el padre de la horda.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">De la práctica</span></span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Acercándonos en el tiempo y el espacio las cosas no resultan muy distintas. En un libro de las Naciones Unidas sobre los cambios en las familias, se manifiesta la crisis de la paternidad, debido al aumento de la igualdad entre los hombres y mujeres, y la desaparición de la jerarquía familiar tradicional, aunque se deja claro que para pensar la reproducción social en Latinoamérica el modelo de la familia nuclear no es el más adecuado. También se menciona allí que la gente hace cosas que muchas veces resultan contrarias al bienestar y la supervivencia(15)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Hace un tiempo se publicó un artículo en un periódico donde se daba una explicación de la violencia de los chicos de la villa, expresando que los chicos no hacen mas que actuar aquello que se ha configurado en la realidad externa traumática, la que se conforma por la fantasía de quienes hablan en la televisión o escriben en los diarios: “(&#8230;) ‘Va a haber una explosión social’, decimos: una explosión social de ellos los que no tienen nada, decimos que va a haber cuando nos tocan nuestros propios bolsillos. ‘Crece la delincuencia’. Hacemos que otros actúen nuestros miedos. Los chicos de la villa llegan a actuar las representaciones dolorosas y traumáticas de otras clases que tienen el poder en los medios. Actúan la fantasía que de ellos tiene la clase social que les enseña en las escuelas, que los cura en los hospitales”(16). He aquí una teoría del ‘mimetismo colectivo’ si se quiere. Pero ¿ocurren las cosas de tal modo? No vamos a discutir el  papel de la televisión, todos sabemos que va sustituyendo a los padres en la educación, sólo hacer mención a un trabajo de Alain Mons, <em>“La metáfora social</em>” imagen, territorio, comunicación, donde le otorga el carácter de estructura -desectructurante, en un juego dialéctico entre el adentro de la familia retraída y el afuera que llega por la TV, ya que los consumidores “oponen tácticas a las estrategias inventadas por el  marketing o toda instancia de Poder”. Es evidente, entonces, que la gente <em>siempre interpreta lo que  le es presentado y no siempre responde en función de las fantasías o temores del otro</em>, también lo hace en función del deseo.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Quienes han trabajado y quienes trabajan con niños que viven en la villa y con las familias de los chicos pueden reconocer seguramente algunas de las figuras mencionadas a lo largo de este pequeño recorrido. Como en el medioevo, no hay una separación tajante del mundo del adulto y del niño, si se piensa que la distribución de los cuartos en las casas, determina esa separación. Como entonces, encontramos que los niños son dejados solos durante muchas horas(cuando no abandonados), pero también ocurre como se ha dicho antes, que la familia no se remite a la conyugal, en tanto se incorporan miembros que en algunos casos son parientes, en otros no; y esa familia se ha ido fijando “estrategias de supervivencia” que son respuestas <em>tácticas</em> al encuentro con las <em>estrategias</em> que otros han planteado.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Sin duda, en nuestro trabajo cotidiano encontramos familias donde se da la epifanía de la tragedia descripta por R. Girard, donde la violencia borra todas las diferencias. Mencionaré sólo tres casos: el primero, dos hermanos fueron separados de sus padres, contra la voluntad de los niños, porque eran golpeados, el segundo, una niña en la cual se dio intervención a la justicia por un supuesto abuso, al presentarse ante el juez la niña negó la situación por lo cual continúo &#8211; por decisión del juez- conviviendo con su familia, el tercero, una niña (casi adolescente) supuestamente sufre también abuso por parte del marido de la madre, en sucesivas entrevistas, ella niega toda posibilidad de recurrir a la justicia. Por eso, siempre existe una indeterminación respecto a lo que corresponde hacer si es que se pretende tener en cuenta la opinión(deseo) de los niños. Ocurre que, paradojalmente, el orden jurídico según la caracterización que realiza García Méndez (17) sólo ha consistido en dividir a los niños entre aquellos que pertenecen a la infancia con los atributos que le corresponden: estar insertos en una familia y en la escuela. Los excluidos de ese circuito son aquellos que se denominan menores y para los cuales se han creado los tribunales correspondientes. Lo que ha conducido a la doctrina de la situación irregular, que significa una indiscriminada acción judicial sobre los niños y adolescentes con dificultades. Serán pasibles de esa acción aquellos menores que se encuentran material o moralmente abandonados, que recuerda a la declaración de insanía, ya que como expresa García Mendez el modo de caracterizar los sujetos alcanzados por tal doctrina -moralmente abandonados- implica que todos podemos caer en tal condición. La existencia de esta doctrina, que en definitiva no respeta la convención de los derechos del niño, conlleva la aporía de las intervenciones en la práctica.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Dado que hemos rozado el costado jurídico quisiera finalizar con una reflexión de Maurice Blanchot que pone de manifiesto lo incierto de la ley: “Pero siempre ha habido una ambiguedad en el nombre de la ley: <em>sagrada</em>, suprema, se reclama de la naturaleza, se exalta con los prestigios de la sangre, no es poder, sino omnipotencia &#8211; no hay nada mas que ella; aquello contra lo cual se ejerce no es nada: nada de humanidad, sino tan sólo mitos,  monstruos, fascinaciones. La ley hebrea es <em>santa</em> y no sagrada: en lugar de la naturaleza, a la que no confiere la magia del pecado, pone relaciones, decisiones,    mandamientos, vale decir palabras,  que obligan; en lugar de lo étnico lo ético; los ritos son religiosos; sin embargo no transforman lo cotidiano en afectividad religiosa, sino que procuran mas bien descargarlo del tiempo sin historia ligándolo en práctica, en servicio, en una red meticulosa de consentimientos bajo la luz alegre de los recuerdos, de las anticipaciones históricas. Queda el juicio. Se remite a lo mas alto: sólo Dios es juez; vale decir de nuevo lo Uno. Lo Uno que libera por cuanto que no  hay cielo donde pueda reinar, ni medida con que medirse, ni pensamiento que pueda rebajarlo a ser lo único pensable &#8211; de ahí la tentación de su disolución en ausencia o su retorno en la inexorabilidad <em>de la Ley que</em><span style="text-decoration: underline;"> </span><em>no tanto se practica como que hace temblar</em>, que no atañe tanto al estudio como a la lectura fascinada, reverencial. San Pablo <em>quiere liberarnos de la Ley</em>: la ley entra en el drama de lo sagrado, de la tragedia sagrada, de la vida nacida de la muerte, inseparable de ella”(18)</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">                                                             </span></span></p>
<h1><span style="color: #000000;"><span lang="ES-TRAD">  </span></span></h1>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="text-decoration: underline;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">Referencias Bibliográficas</span></span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">1. PETER MAHER : “El abuso contra los niños” ed.Grijalbo 1990</span></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent"><span style="color: #000000;"><span lang="ES-TRAD">         2. PHILIPPE ARIES : “El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen” ed.Taurus 1987</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">         3. LLOYD deMAUSE : “Historia de la infancia” ed.Alianza 1991</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">4. op.citado : cap.2 pag.95    y  cap.6 pag.330/1</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">5. ANDRE BURGUIERE  y otros : “Historia de la familia” cap.9,ed.Alianza 1988</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">6. op.citado,cap. 10</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">7. J.DELUMEAU y otros : “Histoire des pères et de la paternité”,ed.Larousse 1990</span></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent2"><span style="color: #000000;"><span lang="ES-TRAD">* He conocido el desarrollo de este texto por la lectura del mismo que realizara                  Daniela Rodriguez de Escobar en una actividad del Centro Desacartes.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">8. ANTHONY GIDDENS : “Más allá de la izquierda y la derecha”, de. Cátedra 1996</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">9. idem  5,prólogo.</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">10. LEVI STRAUSS : “Las relaciones elementales del parentesco” ed.Planeta 1985</span></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">11. RENE GIRARD: “La violencia y lo sagrado” de. Anagrama 1983</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">12. G.DELEUZE &#8211; F. GUATTARI: “El antiedipo” de. Seix-Barral 1974</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">13. MICHEL BORCH-JACOBSEN: “Lacan el amo absoluto”,ed.Amorrortu 1995</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">14. JACQUES LACAN: “El Reverso del psicoanálisis” Seminario XVII ed.Paidós 1992</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">15. CEPAL: “Cambios en el perfil de las familias/La experiencia regional” publicación de Naciones Unidas, Santiago de Chile 1993</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">16. RICARDO ARIAS: “Sin fianza ni escondite” <em>Página 12</em> 26/9/96 pags.28/9</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">17. EMILIO GARCIA MÉNDEZ: “Derecho de la infancia-adolescencia en América Latina/De la situación irregular a la protección integral, ed.Forum Pacis-Colombia 1994</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-size: 12pt;" lang="ES-TRAD">18. MAURICE BLANCHOT: “La escritura del desastre” de. Monte Avila 1990</span></span></p>
</div>
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		<title>El cinismo y el sujeto político. Osvaldo Umerez</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 04:43:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[No es nuestro interés tomar a los cínicos en el sentido filosófico ni adentrarnos en cuestiones políticas, sino simplemente rescatar que analizar ese matiz cínico que se encuentren todos nosotros en la vida cotidiana. Porque entendemos por sujeto político, la simple cualidad de sujeto está tomado por la trama libidinal que implica su sujeción a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">No es nuestro interés tomar a los cínicos en el sentido filosófico ni adentrarnos en cuestiones políticas, sino simplemente rescatar que analizar ese matiz cínico que se encuentren todos nosotros en la vida cotidiana. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Porque entendemos por sujeto político, la simple cualidad de sujeto está tomado por la trama libidinal que implica su sujeción a lenguaje el antiguo concepto de biós, que para el griego consistía en regresar tomado por la trama de las cuestiones de la vida social. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El adjetivo cínico se utilizan para señalar a una persona que muestra alguna forma de indiferencia por el esquema de valores aceptados socialmente, o por lo menos esto nos dice el diccionario, y agrega se define como desvergüenza en practicar o defender acciones censurables de que se identifique con cierto rasgo de impudicia. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">También Freud advertía un rango en consonancia con la ironía. Decía que los chistes cínicos se hallaba a un elemento de verdad que no podía ser dicho de otra forma más que disfrazado. En ese sentido ese punto de humor nos hace más tolerable del enfrentamiento con esa verdad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Las posibilidades que nos da el lenguaje, si en un juego en las teorías filogenéticas nos llevaría a advertir que entre el término cinismo y el término canallada existe, etimológicamente, una raíz común. El término cinismo proviene de una referencia a la escuela cínica fundada por Antístenes, cuyo escuela estaba ubicada en el gimnasio de Cynosarges, que quiere decir el perro blanco, también viene de la proclamación que hacían los miembros de este escuela de aceptar la vida conforme a naturaleza como los perros, una vida caracterizada por la ausencia de pudor,( del griego kynw que quiere decir perro), mientras que el término canalla, proviene del latín, can, y quiere decir el que anda con perros, el que amenaza azuzando con perros. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Quizás se podría argumentar que la raíz griega y la raíz latina inducen a una diferencia en el uso de ambos términos, pero esto quedaría exclusivamente enmarcado en una especulación filogenética. De hecho en el uso vulgar del término cinismo y canallada ya se advierte una diferencia  aunque ambos confluyen nuevamente en un lugar común.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Cinismo y canallada, son repuestas actuales al pensamiento global. No las únicas pero si las más evidentes.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El cinicsmo no implica la salida del escéptico del nescio, del nihilismo de lo obsceno o de la ingenuidad.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Como diría Bodei los tiempos actuales son buenos tiempos para cinismo. Asistimos en la actualidad a una constante presentación del mismo, como forma respuestas frente al pensamiento global e incluso hasta una actitud de apología a este rasgo y con cierto grado de idealización.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo el cinismo constituyó en antigüedad uno de las escuelas filosóficas más llamativas. Hay quienes diferencian entre dos escuelas pos socráticas, los cínicos y los cyrenaicos. Antístenes,  Diógenes de Sinope, Aristipo practicaron una filosofía en consonancia con una praxis que proponía como una gaya ciencia que consistía en el desafío de las máscaras sociales que obstaculizaban el acceso al placer individual. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El cinismo surge en el siglo V a.C. y está marcado especialmente en Atenas por la crisis de la polis. La polis para el griego no era solamente el espacio físico dentro del cual transcurría la vida de una comunidad sino que un espacio que sea articulado a las acciones individuales en una relación al cuerpo mismo bajo el término biós. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Aristóteles ubicada tres conceptos diferentes de vida: Aion , Bios y Zoe, dándole al segundo su carácter primordial, el de vida política.. Es la expresión misma del cuerpo del que el ciudadano es miembro,</span></p>
<p class="MsoBodyText"><span style="color: #000000;">Clásicamnete el cínico se remite a la naturaleza, a la práctica del hedonismo corporal y el encuentro con la eudaimonia .</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo dicha práctica, en su más absoluto rigor, que llegaba a los extremos y que llevaba incluso a la práctica del incesto o el canibalismo no dejaba de ser una ascesis de la inmanencia absoluta.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;"> Diógenes dice: &#8220;en virtud de un intercambio de partículas extremadamente sutiles todos los cuerpos se penetran recíprocamente, y por esa razón todo está en todo&#8221;. La divinización de naturaleza hacen a las virtudes de la perfección. El cinismo se anticipa al el epicureísmo. Diógenes se escribe en la tradición de Spinoza y también de Sade.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">La práctica del canibalismo manifiesto o su apología orienta también a una metafísica o al menos una posición frente a ello, la destrucción material del cadáver y de incorporación canibalística constituyen dos tiempos de una economía de composición y descomposición natural que renuncia a toda consideración moral que no convenga con las leyes propias de la naturaleza, el mismo tiempo niega todo finalísmo trascendental. (El cínico no es un héroe trágico).</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">De allí entonces el privilegio de la acción individual en desmedro del <em>nomos</em> que representa el para todos, desvirtuado su finalidad. Por lo cual el cínico hace caer las máscaras sociales en el intento de prodigar un goce personal. </span></p>
<p class="MsoBodyText2"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: normal;">A esto los cínicos le daban el nombre de autarquía, que quiere decir bastarse así mismo, diferente concepto de autonomía. Bastarse a sí mismo lleva a cínico a una posición por fuera del nomos, de excepción. </span></span></p>
<p class="MsoBodyText2"><span style="color: #000000;"><span style="font-weight: normal;">Pero el cínico antiguo no queda impune frente a este hecho, sino que quedaba expuesto a un lugar de exclusión la polis.</span></span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Sin embargo en otros términos, podría llamarse cinismo en el sentido moderno, el cinismo adquiere desde el punto de vista de su uso común todos los rastros de la vulgarización, de hecho su adjetivación conduce a la degradación original de la fuerza implícita en el propio concepto. De dicho concepto sólo queda un rasgo que caracteriza tan posición. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Confunde lo verdadero con eficaz en el marco de garantías que justifica su acción. Así la estrategia del cínico constituye en exceptuarse, colocados en el lugar de excepción, para que de allí, invocar justificación de su acto.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">El cínico se conduce bajo la lógica de aquel que subordina su acción, totalmente, en relación a la eficacia del éxito, el fin que justifica los medios.</span></p>
<p class="MsoBodyText"><span style="color: #000000;">Es sobre la lógica de la excepción en donde cinismo y canallada se inscribe la trama política.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Agamben postula que la lógica de la excepción es necesaria para sostener el fundamento del sistema jurídico. Así por ejemplo lee el problema que plantee la tele de la soberanía a partir de C. Smith. Es necesario una excepción, primordial, para qué se constituya una regla, es necesario que exista uno por fuera de para todos. Freud introduce la misma lógica para articular lo que regula el metabolismo libidinal de un cuerpo. Pero el cínico se ubica en este lugar, es el excepción, para el exceptuarse del para todos, y así justificar su acción.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El canalla a diferencia de cínico se sitúan en lugar de la excepción para desde allí enunciar un: para todos. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Michael Onfray refiere como rasgos de cinismo moderno:</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">1-El cinismo religioso promueve el ideal ascético desvirtuando el cuerpo, </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">2-el cinismo político enunció sus razones bajo el argumento de la necesidad histórica, </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">3-el cinismo ético donde el cinismo advierte el rango de renegación que introduce la opacidad del brillo toda diferencia. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Si en la modernidad es cinismo podría ubicarse reemplazando  en relación a fines como la razón.</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">Podríamos hacer un ejercicio y colocar en la frase del fin justifica los medios colocando en vez de medios, las leyes del mercado. Las leyes de mercado justifica los fines que tienen que ver con goces parciales.</span></p>
<p class="MsoBodyText"><span style="color: #000000;">En la vida cotidiana, allí donde el malestar en la cultura es evidente, como diría Bodei, surge la posmodernidad, otro elemento que conduce los horizontes del sujeto, la preeminencia de las leyes del mercado y la pérdida de la valía del sujeto,</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">El malestar en la cultura queda totalmente articulado a la economía del consumo. </span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000000;">En lo íntimo, ya no podríamos hablar de una degradación de la vida erótica, en donde hay una escisión entre deseo y amor , como en la modernidad. Sino su absoluta devaluación</span></p>
<p style="text-align: justify;"><span style="color: #000080; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif;"><span style="color: navy;"><span style="color: #000000;">Hannah Arendt intenta rescatar el concepto político de la condición humana, de biós y rescatar un concepto que, en la Grecia antigua se disponía como lo que vinculaba la vida privada con la vida pública, este concepto que se llamaba: la vida activa se constituía tanto de las acciones (praxis) como los discursos (lexis) de lo cual surge la esfera de lo que concierne (Pragma) al ser humano. En esto encuentra Hannah Arendt la posibilidad de que el ser humano se diferencie precisamente en este concepto de vida activa</span>. </span></span></p>
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		<title>ACERCA DEL PADRE. Por Edgardo Motta</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Jan 2008 04:47:57 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[I):             Existen transformaciones en los lazos sociales, observables en el decurso del tiempo (cualquiera sea el segmento cronológico, y el del “tipo de lazo social” que se recorten para delimitar un campo  a considerar). II):             Existen discursos. El término discurso refiere aquí a toda forma de dichos y/o escritos que constituyan un conjunto, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">I):</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">             Existen transformaciones en los lazos sociales, observables en el decurso del tiempo (cualquiera sea el segmento cronológico, y el del “tipo de lazo social” que se recorten para delimitar un campo  a considerar).</span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">II):</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">             Existen discursos. El término discurso refiere aquí a toda forma de dichos y/o escritos que constituyan un conjunto, en el heteróclito orden del  saber. Verbigracia: sociología, economía, política, psicología, historia, psicoanálisis, etc.</span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">            Tales  discursos simbolizan; significantizan; hacen “ex-sistir”;  interpretan;  dan sentido;  organizan,  lo fenoménico de cada  campo de referencia particular; dependiendo la delimitación de tales campos en lo real de la propia estructura de discurso que los produce.  </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Ocurre que no siempre la enunciación de los discursos permite captar su carácter de operación sobre un real; hay formas de enunciar que  velan el hecho de que el discurso  construye su referente “objetivo”, según sus propios recursos referenciales. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Para lo que más adelante se afirmará es necesario estar advertido del carácter de artefactualidad de todo discurso. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">III):</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">      Es un hecho que dentro mismo de los conjuntos de discurso, se constatan mutaciones discursivas, operadas en el decurso del tiempo, modificaciones que parecen guardar relaciones con las transformaciones indicadas en el punto I. No siempre dichas relaciones son explicitadas, y/o exhaustivazas discursivamente, más habitualmente se las da por supuestas. Tal suposición  se sostiene en la idea de que los cambios en el orden del saber responden a las solicitaciones de lo real. Dicho de otro modo, las profundas alteraciones que los actores sociales experimentan, a causa de las transformaciones ocurridas en el orden socio-político-económico, afectan su posicionamiento, conducta y  subjetividad  en todos los lazos sociales en los que se encuentran involucrados. Esas alteraciones reclaman  tanto inteligibilidad, como praxis operatoria, y es a esas demandas que el saber trata de responder.</span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">IV)</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">:       Establecemos como campo referencial de discurso a las relaciones familiares recortando en ellas  en particular a las del padre con el resto de los miembros. </span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">V):</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">             Tomamos como conjunto discursivo, cuyo referente es el  campo definido en IV, a las proposiciones psicoanalíticas, en particular las de S. Freud y de J. Lacan en relación a la  llamada: “función del Padre”, o más simplemente ‘padre’.</span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">VI):</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">            Extraemos del conjunto el término <strong>“Declinación de la función del Padre” </strong>(Término que puede ser puesto en palabras de distintas maneras). </span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">VII):</span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">     Puede historiarse la serie de transmutaciones discursivas que lo van constituyendo: Sucintamente, tiene inicio en un escrito de S. Freud titulado: “<strong>Der Untergan des Ödipuskomplexes</strong>”  de 1924.</span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Tras la aparentemente simple cuestión de su traducción a otras lenguas se encuentra velada una compleja construcción de las tesis psicoanalíticas que se declinan a partir de la palabra <strong>“Untergan”</strong>. A veces trascripto como “<strong>El Final</strong>”; otras como “<strong>La Disolución</strong>”; otras como “<strong>El Sepultamiento</strong>”; otras como “<strong>El Naufragio</strong>”; otras como  “<strong>La Declinación</strong>”; en todos los casos  el objeto del <strong>Untergan </strong>es el Complejo de Edipo.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Puede advertirse, más tarde, un deslizamiento gradual de la elaboración discursiva psicoanalítica,  desde el ‘Complejo’ hacia el ‘Padre’; hecho particularmente evidente dentro de lo que se dio en llamar “La enseñanza” de J. Lacan. Por poco que se la siga, se  nota un esfuerzo por extraer la cuestión del Complejo de Edipo de su presentación mitológico-literaria, más o menos habitual en el psicoanálisis hasta él. El camino que su trabajo teórico prosigue lleva al establecimiento de una estructura y de funciones. Por así decir, el “Edipo” deviene estructura, y el “Padre” función estructural.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Este solo paso tiene enormes efectos tanto en la elaboración discursiva, que lo seguirá, como el orden de una praxis sobre lo real, pues coloca la cuestión del ‘Padre’ en un orden distinto de determinaciones. Señalemos solo dos consecuencias que se derivan de su nueva puesta en forma:</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">1º: el de la presencia/ausencia del padre: sin duda no se producirán iguales efectos si el padre está que si no está presente en la realidad, pero es de su ausencia en el ‘complejo’, (modo lacaniano de llamar a la estructura en un momento), que caben esperar dramáticas secuelas para la constitución y subsistencia de la  subjetividad.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">2º: el de la suplencia: nada asegura que la satisfacción (en el sentido lógico-matemático del término) de la función ‘Padre’ en la realidad no requiera más tarde de algo que venga a dar respuesta a lo que eventualmente no está disponible. Situación más evidente, en la psicosis; obviamente, dado que es el caso de la ausencia del ‘Padre’ en la estructura; pero no menos  existente en los casos en los que el padre está presente en el complejo. Ello se debe a que cualquier ser hablante llamado a cumplir la función paterna no puede sino transmitir su propia posición en relación al deseo; lo que quiere decir,  que son sus propias respuestas, fantasmáticas, sintomáticas e identificatorias, a la pregunta por el deseo, al punto y grado de elaboración subjetiva que hubieran alcanzado al momento del ejercicio efectivo en la función, las que determinaran su forma singular de transmitir lo que ha conseguido hacer en ese plano. Esa transmisión dejará a quien la reciba en condiciones de construir “su” propia posición respecto al deseo cuando llegue el momento de su puesta en acto;  y justamente cuando tal ocasión se presente también puede hacerlo aquello que de la transmisión no este disponible o no pueda ser reescrito [9];  tal situación es la que hace  necesaria la puesta en función de lo que  hemos llamado ‘<strong>suplencia</strong>’.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Conviene tener presente que no puede afirmarse, fuera del campo de los ideales o creencias, que exista un saber que asegure el “buen” ejercicio de la función. Claro que aceptarlo implica la renuncia a  quimeras que la subjetividad necesita a la hora de enfrentarse a la tarea. Vale también recordar que aunque no hubiese tal saber si  hay un “saber hacer” que la estructura provee; pero ese “saber hacer” esta sometido a un régimen complejo de  determinaciones en el cual las posibilidades contingentes, a cada momento, se restringen según el orden de lo imposible que habita la estructura subjetiva, bajo la forma de lo real.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Hay que señalar que la función estructural “Padre” no queda reducida, en la enseñanza de Lacan, a sus primeras formas de presentación, por ejemplo aquella en que es puesta en forma bajo la denominación de significante del Nombre del Padre (NP) en la metáfora paterna. Una larga elaboración  la continúa. Solo podemos aquí trazar su arco indicando al menos dos de sus momentos: </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">*: uno intermedio, en el que, más allá del padre edípico, es la estructura de un discurso, en un sentido de la palabra discurso que se precisará más adelante, la que tiene efectos en la regulación de las relaciones del sujeto con el goce y con el deseo. Regulación que no está sometida  solo a la ley de interdicción del incesto.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">*: otro final, correspondiente  a sus últimos seminarios; en ellos, por un lado, la función ‘Padre’ es puesta en  forma bajo su articulación como cuarto elemento respecto del nudo borromeo. Su operación asegura la estabilidad de la estructura de anudamiento del sujeto; y, por el otro, en los que se potencia la entrada en operación de las formas de suplencia tanto para las psicosis como para las neurosis, vale decir para todo sujeto de lenguaje.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000080;"><span style="color: #000000;"><strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">VIII):  </span></strong><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Dada la gran incidencia que las enseñanzas de Lacan han tenido tanto dentro del psicoanálisis como sobre vasto conjunto de saberes, no es de extrañar, que el término <strong>“Declinación” </strong>se hiciese de uso común (‘<strong>declin’</strong> es la traducción francesa del <strong>‘untergan’, </strong>alemán).</span></span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">En el empleo  que hacen del término <strong>Declinación del Padre</strong> un gran número de psicólogos, sociólogos, educadores, funcionarios, intelectuales, ideólogos,  comunicadores sociales, y  hasta algunos psicoanalistas,  puede constatarse que al leer-interpretar la palabra  “declinación” <strong>se ha</strong> <strong>reducido</strong> el campo semántico que la misma tiene en la lengua, a <strong>un solo</strong> eje de sus significados,  este eje abarca las siguientes significaciones: caída/ descenso/ declive/ decadencia/ degradación/ menoscabo/ menguar/ ir perdiendo en salud, inteligencia, riqueza, lozanía, etc./ caminar o aproximarse una cosa a su fin y término. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Esta <strong>reducción</strong>  debe ser señalada, dados  los efectos que produce en cascada tanto sobre la propia elaboración discursiva que la prosigue, como por sus consecuencias al nivel de una  praxis en lo real.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">No afirmamos que esta manera de ‘interpretar’ el término “<strong>Declinación</strong>” sea incorrecta, en el sentido de que no  toca algo de lo real de su referente; si afirmamos que  es incompleta; es por lo que la nombramos con la palabra “<strong>reducción”</strong>, y al hacerlo pretendemos subrayar los efectos de oclusión, de limitación de posibles derivas tanto en el orden del discurso como de la acción. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Es necesario recordar ahora algunos de los ejes semánticos de la palabra ‘<strong>Declinación</strong>’, que han sido generalmente omitidos al emplearla en la expresión ‘Declinación del padre’</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">* (Gramática): En las lenguas de flexión casual, serie ordenada de todas las formas que presenta una palabra para desempeñar las funciones correspondientes a cada caso.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">* (Gramática): Paradigma de flexión casual que presenta una palabra, y que sirve como modelo para declinar otras palabras.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">            *  (Topografía/Geodesia): Declinación  magnética o de compás. Ángulo variable que forma la dirección de la brújula con la línea meridiana de cada lugar. Se refiere al desvío que el campo magnético terrestre produce en la aguja de una brújula respecto de la localización que puede hacerse según  las coordenadas geográficas  para un punto dado. Más simplemente, el polo magnético no coincide con el topográfico; de allí la invención de dispositivos –declinómetros- para efectuar correcciones en la lectura de la posición hecha a partir de una carta.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">            Así como el uso de los actuales dispositivos <strong>GPS</strong>  permite situar la posición de cualquiera (en relación a un punto definido por las coordenadas<strong> X</strong>, e <strong>Y</strong> del sistema) mucho más rápida, fácil y ajustadamente que bajo el modo que utiliza una brújula, un declinómetro y un mapa; de la misma  manera, la inclusión en el campo semántico de la palabra ‘declinación’ de los significados recién evocados, permite captar el valor de la expresión “Declinación del padre” de un modo más preciso. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">No hay dudas sobre el hecho de que si alguna precisión puede encontrarse, ello ocurre en el interior del campo teórico del psicoanálisis; y especialmente, cuando su punto de incidencia en  lo real es el de su propia experiencia, es decir la aplicación de su dispositivo en su praxis con el sujeto. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Guiados por tal indicación, retomemos el término <strong>‘declinación de la función del padre’</strong>. Como se dijo no es suficiente tomarlo únicamente por su vertiente de déficit; es necesario subrayar, a partir de incluir el sentido gramatical y geodésico, que cuando se enuncia <strong>‘declinación del padre’ </strong>se está implicando que:  no se trata de una persona sino de una función; que la misma, generalmente considerada en su sentido lógico-matemático, es, para lo que nos interesa,  equivalente a lo que en gramática se denomina paradigma de flexión casual; que el paradigma es un conjunto ordenado de transformaciones; que dichas transformaciones hacen posible el desempeño de la función según el caso; y que una desviación respecto a las coordenadas simbólicas de la función es inevitable dada la existencia de lo real en la estructura subjetiva.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">No puede menos que evocarse después de lo dicho, algo de lo que fuera adelantado, en parte más arriba,  al referirnos  a la enseñanza de  Lacan, en lo que al padre concierne.  Es necesario ahora articular lo que acabamos de señalar. Toda vez que se emplee el término ‘declinación’ en la expresión “declinación paterna” se está diciendo  que:</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">*:  el padre es una función paradigmática. A entender no en el sentido que la palabra -paradigma-  tiene para  referir lo  ejemplar; ya que de tomarlo por esa vía no se haría más que inflar los ideales que gravitan alrededor de la figura paterna, idealizaciones de todo tipo provenientes de la más variadas creencias e ideologías existentes en la cultura. Sino en un sentido más operacional;  esto es, entender la función como esquema formal que ordena la serie de posibilidades articulatorias entre significantes en lo inconsciente,  para dar lugar a la instauración del orden fálico, y a parte de la regulación del goce.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">*: que su operatoria  procede según un orden de transformaciones. Aún si se da que la inscripción del significante NP ha ocurrido, su  operación en cada caso, es decir en cada ocasión en que la función sea requerida para permitir una localización del sujeto respecto del deseo,  es su transformada (en el sentido matemático del término) la que funciona. Dicho de otro modo, que la disposición del significante hace posible su retranscripción en relación a los otros significantes que se ponen en juego para determinar el posicionamiento subjetivo en la circunstancia de la puesta en acto del deseo</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">*: que tal funcionamiento ocurre por la vía de operaciones de suplencia. Suplencia que debe leerse como reescritura de las letras disponibles en lo inconsciente; o eventualmente por la invención de un montaje imaginario/real que haga sus veces. Ya que el sentido a dar al término suplencia no es el de una ortopedia  funcional que complete algo fallado; sino que, conviene más  darle un sentido semejante al que en gramática tiene el término suplemento. Este se refiere  a la posibilidad de  utilizar el verbo auxiliar ‘ser’  para enunciar acciones, en las lenguas de flexión casual,    para ciertos casos de la declinación verbal.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">*: que lo real en la estructura provoca una declinación del ordenamiento simbólico. Declinación solo nombra aquí al efecto de ‘torsión’, (del mismo modo que el campo magnético del planeta determina un “meridiano magnético” que presenta una torsión angular respecto del meridiano topográfico), o curvatura que lo real impone sobre las coordenadas simbólicas de la función, lo que no implica su degradación, ni menoscabo, ni mucho menos su desaparición. Digamos que lo real  determina una flexión; e intentemos articularla ahora  a lo que se esbozó más arriba al tratar la cuestión de la transmisión que el padre hace.  No basta con decir que él pasa a otro su propia posición en el deseo, hay que agregar que tal posición se determina por una regulación del goce real que habita la estructura subjetiva. El padre en tanto que es un ser hablante, tiene como cualquier otro, que arreglárselas con ese real; ese ‘arreglo’ procede según una ley económica, aquella que rige las transmutaciones del goce según un principio de pérdida y recuperación de plusvalía. O para decirlo con palabras  de Lacan: “La castración quiere decir que es preciso que el goce sea rechazado, para que pueda ser alcanzado en la escala invertida de la Ley del deseo” </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">El arreglo singular que el padre ha conseguido, según la ley de la escala invertida, al momento de satisfacer la función, transmitirá al hijo la posibilidad de construir su propio arreglo, no exactamente el mismo que el del padre, pues se debe, en este punto, prescindir de él, pero a condición de servirse de él. Tal es la in-flexión que de la transmisión puede esperarse. </span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">            Lo dicho hasta aquí no supone que sea imposible la extrapolación y utilización de las  tesis psicoanalíticas fuera de su campo de referencia específico. Pero ocurre que tales maniobras se exponen siempre al peligro que representa el uso puramente metafórico, cuando no simplemente analógico de sus términos teóricos; toda vez que no se toma el recaudo de su reelaboración dentro del campo discursivo al que se importan, y al no redefinírselos según el tipo de real específico que le concierne después de su nueva inclusión. Esta parece la situación en muchos casos cuando se emplea el término Declinación de Padre; ejemplo de ello se encuentran en  muchos de los discursos enumerados párrafos atrás.</span></span></p>
<p style="line-height: 150%; text-align: justify;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">            Esta misma serie de consideraciones valen para el caso en que sean mismos psicoanalistas quienes hacen uso de sus tesis teóricas en aplicaciones  a un campo referencial diverso del de su experiencia de la cura. También en tal situación debería procederse con los mismos recaudos arriba señalados.</span></span></p>
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